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Para un culé enamorado de su profesión como José Luis Jiménez, más conocido como Luis, es toda una aventura desembarcar en el mismo local donde estuvo el mítico restaurante de alta cocina navarra Príncipe de Viana. La terraza cubierta es un auténtico lujo, agradable, con mesas separadas y un servicio de sala de los de antes. La idea es trasladar el mismo concepto gastronómico de Barcelona y muchos madrileños que allí le visitan, a tan sólo unos metros del Bernabeu.
Al margen de la carta y como si de una ceremonia el equipo de camareros se dispone a mostrar en persona al comensal todos los platos más característicos de la carta. Este sistema que utilizan también en la parte de postres con más sentido, sorprende.

En cuanto a la oferta gastronómica, recuerda a la casa madre por sus populares embutidos artesanales (fuet, butifarra, longaniza…) caracoles guisados, suquet de rape al estilo Costa Brava, merluza del chef a la catalana, frincadó de ternera guisado a la antigua con moixernons, croquetones de carn d´olla y, por supuesto, las cocas que uno no debe dejar de probar.

Una de las especialidades son los bacalaos: A la plancha, frito encebollado, con chafaina agridulce de peras y manzanas, a la mejicana,…nosotros recomendamos el bacalao a la barcelonesa con pasas, piñones y muselina de alioli. Merece la pena.

En cuanto a guisos nos quedamos con los garbanzos con colas de gambas a la marinera,  buena cocina y materia prima que hay que probar al igual que las alcachofas fritas que resulta un entrante ideal.

Los postres son todos caseros y hay una gran variedad como los buñuelos de manzana que son la especialidad de la casa.

En definitiva cocina con el mejor producto catalán y sin engaños, una opción a tener en cuenta.