miércoles, 23 septiembre 2020 18:40

Rafael Manzano, pregonero de las Fiestas del 2 de Mayo: “Las tradiciones son las señas de identidad de Móstoles”

¿Muchos nervios en el cuerpo?

Al principio no tenía muchos nervios, pero según se van aproximando los días parece que me he puesto más nervioso. Nunca he estado en el balcón del ayuntamiento durante un pregón, pero espero que, una vez que esté viendo a la gente desde arriba y me vea rodeado de mi familia y amigos cercanos, salga todo bien.

¿Cómo recibiste el anuncio?

Me llamó la Junta Directiva de mi peña, quien me dijo que había sido designado para dar el pregón. Al principio me quedé un poco sorprendido y antes de confirmar lo hablé con mi familia y con mis amigos que me animaron a dar el paso adelante.

La sorpresa supongo que fue porque nunca pensaste que fueras a ser pregonero…

Normalmente la gente que viene a dar el pregón es famosa y más importante que yo. Por eso nunca pensé que iba a dar el pregón de las fiestas de mi pueblo, y por ello estoy muy contento.

Eres el socio número 1 de la peña y el socio más antiguo de las peñas de Móstoles. ¿Cómo surgió la idea de crear la Peña El Soniquete? 

La idea de la Peña El Soniquete vino a raíz de un viaje que hicimos los amigos a los Sanfermines, y viendo allí el gran ambiente que había y cómo las peñas viven las fiestas, empezamos a mover el proyecto cuando volvimos de Pamplona. Empezamos a quedar con otros amigos de distintas edades para organizarlo hasta que conseguimos hacer realidad nuestra idea.

¿Y por qué eres el número 1?

Cuando legalizamos la peña y empezamos a numerar a los socios, hicimos un sorteo entre los diez primeros que habíamos inicialmente, y por sorteo me tocó a mí el número 1. Ya llevo 35 años siendo el número 1… y los que nos quedan (risas).

Cuando empezasteis hace 35 años, Móstoles era un pueblo y por lo tanto habéis vivido la transformación a la gran ciudad…

En Móstoles, en 1980 se vivían los años de la Transición y entonces no había aglomeraciones de grupos porque no se llevaba eso. Cuando aparecimos nosotros con la misma camiseta de color verde, que lo elegimos porque era un color que no se identificaba con ninguna idea política, mucha gente nos preguntaba que por qué protestábamos o qué pedíamos, y nosotros les explicábamos que lo único que hacíamos era divertirnos bailando y cantando con nuestra charanga. 

En los primeros años las tres personas que más nos apoyaron fueron Andrés Godino, que nos regaló las primeras camisetas de la peña, el pañuelo y una gorra; nuestro querido Andrés 'El Sacristán', que nos prestó un bombo y unos platillos para meter ruido; y Tomás Parra que nos dejó el solar de la avenida de la Constitución donde estuvimos las primeras fiestas en donde se lo pasaron bien los peñeros y todo Móstoles.

En estos años habéis estado en la avenida de la Constitución, en Ricardo Medem, en la plaza de Andrés Torrejón y en la calle Simón Hernández, donde tenéis actualmente el local, y esperemos que queden muchos años y no haya que bajar al Liana…

Como una de las peñas que siempre hemos estado en el centro y que tenemos la gran suerte de poder mantenernos, vamos a intentar seguir estando aquí. Hay chavales jóvenes de la peña que suben y bajan al Liana, pero durante el día y hasta cierta hora de la noche seguimos manteniendo nuestro local con gran éxito de gente.

Sería bonito que las peñas volvieran al centro…

Las fiestas siempre las hemos vivido y seguiremos celebrándolas en el casco histórico. Que haya un sitio con carpas para la gente que no tiene sitio en el centro me parece muy bien, pero se tienen que recuperar muchas cosas en el centro, como las misas de los domingos de Semana Santa en el Pradillo desde este año. Sería bonito que la misa de campaña del 2 de mayo se volviera a hacer al lado de la estatua como antiguamente.

Todo lo que sea mantener y recuperar tradiciones, como este año la plantá del mayo después de varios años con modificaciones, es importante. Las tradiciones son las señas de identidad de Móstoles y no hay que perderlas, sino ensalzarlas y recuperarlas, como la celebración de la Rosca de San Marcos en el Soto.

Móstoles ahora es una gran ciudad, pero cuando llegan las fiestas populares se convierte de nuevo en un pueblo… 

La creación de las peñas consiguió que la gente que vivía en los nuevos barrios se relacionara con gente del pueblo a raíz de que se apuntaban a una peña u otra. En parte, ese es el objetivo de la peña, que la gente se conozca y se relacione. Gracias a las peñas hay socios que comenzaron a ser novios, se casaron, tuvieron hijos.

Además eres el capataz del trono de la Soledad en Semana Santa desde hace muchos años.

Junto a la peña es una de mis grandes experiencias que comenzó por casualidad. La Hermandad de la Soledad hizo hace 20 años unas andas nuevas que eran más grandes que las que había, pero no dio tiempo a avisar a gente para poderlas sacar. 

Como había varias peñas en Móstoles, se les ocurrió decírselo a la gente para que echaran una mano. El primer año fue mucha gente de las peñas y de la hermandad, pero a la hora de sacarla Andrés 'El Sacristán', me dijo que dirigiera el trono, ya que alguien tenía que guiar a los costaleros.
Y como ese año salió bien todo y el pueblo y los costaleros quedaron contentos, la hermandad decidió que me quedara de capataz. Y así, año tras año, he dirigido a los costaleros de la Soledad, aunque ahora tenemos un cuerpo de anderos formados que portan el paso con majestuosidad. Además, ahora también uno de mis hijos es de capataz de la virgen de los niños que procesiona el Viernes de Dolores.