Compartir

Licenciada en Bellas Artes, esta artista sevillana asegura tener a Amedeo Modigliani, pintor maldito, siempre presente a la hora de plasmar sus dibujos.

La propuesta de Carmen Peña para Móstoles tiene como finalidad hacer llegar al espectador “el sentir cotidiano” de los objetos que se relacionan en el entorno, algunos de ellos ya olvidados (botellas, cacharros, latas). Son objetos que están fuera ya de su uso cotidiano y que forman parte solo de nuestros recuerdos.

En las 16 obras de formato mediano que se exponen, todas con una temática común, Carmen quiere rendir un homenaje a objetos cotidianos, extrayéndolos del olvido por unos instante; una maleta, el coche viajero en el tiempo, la botella de Coca-Cola, -ya pintado en Art Nuovo por Andy Warhol-, etc.

Diminutivo de lo Imperfecto es, por tanto, todo aquel objeto cotidiano lleno de imperfecciones, que ningún pintor querría llevar a sus lienzos; “todo artista”, comenta Peña, “quiere pintar lo bello, lo que llena un entorno de belleza plástica. En mi caso, pintora de lo imperfecto, parto de lo no bello, de los objetos no queridos, pero que al trasladarlos a mis lienzos los lleno de vida, los hago hablar y los transformo en bellos”.

La propuesta, por tanto, también pretende convertirse en una reflexión artística, donde lo no bello puede llegar a ser inmensamente hermoso (según quién lo contemple), donde el objeto tiene un papel importante, al igual que el hábitat en el que se desarrolla. “Un arte conceptual entre papeles, trapos y acrílicos que se unen en una danza artística de colores y llevan los objetos olvidados a un presente emergente del quehacer diario…”

Diminutivo de lo Imperfecto o amor hacia las cosas pequeñas es una propuesta que quiere acercarnos hacia lo cotidiano, pero también un canto hacia lo olvidado lo desechable trasladado al mundo de la belleza pictórica que, con su plasticidad, color y belleza, les permita hablar por sí solos.