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Hacer bechamel no es tan complicado como parece, sólo hay que seguir unos puntos muy importantes para hacerla bien y aquí te los enseñamos. Lo primero que tienes que tener son todos estos ingredientes: mantequilla o aceite, harina de trigo normal, leche entera, sal, pimienta negra y nuez moscada

Calienta unos 800 ml de leche entera en un cazo hasta que esté a punto de hervir. Luego apártala del fuego y resérvala para utilizarla más adelante. En una olla coloca un poco de mantequilla hasta que se derrita. Deberán ser unos 60 gr a fuego medio. Muchas personas prefieren sustituir la mantequilla por aceite de oliva o también por harina de maíz de trigo.

Cuando la mantequilla esté completamente derretida añade 60 gr. de harina y remuévela durante unos minutos para que se impregne bien con la mantequilla y la bechamel no tenga luego sabor a harina cruda.

A partir de aquí tienes dos opciones: puedes verter la leche en pequeñas dosis mientras remueves o añadir tropezones de jamón o mejillones y verter la leche de golpe. Los tropezones harán que aunque viertas la leche de golpe, no aparezcan grumos en la bechamel.

Con la primera opción tendrás que hacer lo siguiente: vierte la leche que has apartado con anterioridad sobre la olla donde acabas de hacer la mezcla de harina y mantequilla. Pero el procedimiento debe ser lento. Es decir, echa un poco de leche y remueve. Cuando la pasta esté de nuevo compacta, echa otro poco de leche, y así sucesivamente hasta que hayas acabado con ésta. Sigue removiendo durante unos minutos más para que no se hagan grumos y quede una bechamel fina.

Si prefieres la segunda opción tendrás que echar los tropezones en una olla o una sartén con la harina y la mantequilla, pero antes de que la harina se queme. Una vez mezclado todo vierte los 800 ml de leche de golpe. Los tropezones harán que en la bechamel no aparezcan grumos. Remueve todo y poco a poco verás como la pasta se irá haciendo más espesa. 

Cuando la pasta comienza a compactarse añade sal y pimienta al gusto y una pizca de nuez moscada. Cuando la olla empiece a hervir es que la bechamel está lista. 

Puede usar la bechamel para infinidad de platos. Los más comunes son para lasañas y canelones, aunque también para croquetas, pollo, pescado y gambas. También puede usar la bechamel para rellenos de pimientos, berenjenas y champiñones.