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A pocos días del inicio del curso, el colegio concertado Pasteur de Arroyomolinos sufrió un incendio que calcinó un importante número de las aulas, además de las instalaciones deportivas y el comedor. Este centro, con 1.300 alumnos, tuvo que buscar urgentemente una solución para reubicar durante dos meses a casi la mitad de sus alumnos mientras que se reconstruían las zonas afectadas.

Uno de los municipios que ha acogido a los afectados ha sido Móstoles, que cedió al centro el colegio Tierno Galván, cerrado desde hace varios años y que no se estaba utilizando para ningún otro servicio. En estas aulas, 300 de los 560 alumnos están dando sus clases hasta que se reparen sus clases.

En el pleno ordinario celebró ayer, el grupo municipal socialista preguntó a la concejal de Educación, Cultura y Promoción Turística el motivo de esta cesión, sin haber consultado previamente a la Corporación si se aprobaba la cesión. 

A esta consulta, Mirina Cortés aclaró que desde el primer momento fue el director del Área Territorial quien planteó esta cesión, ya que aunque estaba cerrado se podía utilizar. “Es una obligación legal mantener colaboraciones con otras Administraciones, pero creo que es más la obligación moral la que no nos permite dejar sin aula a estos niños durante dos meses”, añadió Cortés.

Asimismo, Javier Gómez, el concejal socialista que formuló la pregunta, preguntó a Cortés quién se estaba haciendo cargo de los gastos del colegio, a lo que la concejal respondió que la Comunidad o el centro concertado, pero que el ayuntamiento no había puesto nada. “Sabe señor Gómez que cuando un edificio está cerrado se deteriora. Estoy segura de que cuando estos niños salgan, las condiciones del centro habrán mejorado ya que se han realizado obras de acondicionamiento que las habrá pagado la Consejería de Educación”, concluyó la concejal.