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El tenista estadounidense Jarmere Jenkins protagonizó un gran juego pero también una de las celebraciones más ridículas jamás vistas. Tras imponerse en un punto disputado en el torneo de California Futures ITF y ganar a su compatriota Tennys Sandgren, Jenkins se propulsó de un lado al otro de la red. En la primera ocasión saltó sin problema; la segunda, en cambio, fue fatídica. Al tenista se le enredaron los pies en la red y cayó en plancha al suelo.