Compartir

IvanMeetin un restaurador ruso cree que esa es precisamente una vía de negocio. Acaba de abrir la puerta de una cafetería en la que el café se cobra por minutos. Lo que tarde el cliente en prepararlo, tomarlo y fregar la loza utilizada. ¿Parece increíble?

Así funciona la cadena de cafeterías Ziferblat, que significa “Esfera del Reloj”. Diez locales repartidos por el país en los que al cliente se le coloca una pulsera al llegar para registrar el tiempo que pasa allí. Antes de salir se le retira la pulsera y paga en función del tiempo consumido.

Estos locales son como una casa. En ellos hay wifi gratuito, reproductores de música o libros. Se puede degustar café o té -ésta última es su mayor especialidad. La merienda se puede acompañar de bollos o galletas que no incrementan el coste final. Porque en Ziferblat sólo se paga en función del tiempo de estancia, tarificándolo por minutos. El coste está entre 3 y 4 euros la hora.

A pesar de la exigencia de preparar lo que se desee y fregar lo manchado, el negocio parece funcionar bien. Recientemente, la cadena ha abierto un establecimiento nuevo en Londres. En Alemania, el Wiesbaden Café aplica este mismo sistema. ¿Tendrá cabida algún día en España algo así?