Compartir

Un informe elaborado por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) deja ver claramente que la depresión es causa de muchísimos casos de obesidad, y viceversa. Es decir, ambas enfermedades suelen unirse en más de la mitad de los casos por unas u otras razones.

Según este trabajo, una persona obesa tiene un 55% más de probabilidades de padecer depresión que alguien que no lo es. En la mayoría de los casos, estos cuadros depresivos vienen generados por el propio exceso de peso, que contribuye a bajar la autoestima y a deprimir a quienes lo padecen.

Aquellas personas que caigan en la depresión sin padecer obesidad, también pueden contraerla, según este informe. El riesgo aumenta en un 58% y se explica por la alta ansiedad que genera este estado deprimido, que provoca que quienes lo padecen coman sin control, pudiendo llegar a la ingesta diaria de 5.000 calorías.

Como solución para prevenir la obesidad, SEEDO propone la dieta mediterránea debido a su variedad y proporcionalidad: La pasta, el arroz, la verdura, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos. Además de un consumo moderado de pescado, marisco, huevos, lácteos y carne roja, empleando el aceite de oliva como fuente principal de grasa y un pequeño aporte diario de vino, consumido normalmente al mediodía.