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ALMERÍA, 2 (EUROPA PRESS)

La familia de la joven de 34 años Lourdes García Carreño, desaparecida desde que hace cuatro años se perdiera su rastro tras salir de la gasolinera en la que trabajaba en Roquetas de Mar (Almería), está tramitando la declaración de su fallecimiento para “regularizar la situación” ante la ausencia de novedades significativas en la investigación para dar con su paradero.

El último movimiento significativo para esclarecer su desaparición, que siempre se consideró por la Guardia Civil como “forzada”, se realizó hace más de un año cuando informes elaborados por la UCO apuntaron a que un sospechoso que pertenecía al “entorno delincuencial” de la conflictiva barriada de Las 200 Viviendas del municipio roquetero. Este sospechoso contaba con antecedentes de homicidio, delito por el que habría cumplido diez años de prisión, y estaba considerado como “muy peligroso” por las autoridades.

Ante estos nuevos datos, el Juzgado de Instrucción número 1 de Roquetas de Mar encargado de las diligencias del caso ha resolvió reactivar la causa y decretar el secreto de sumario sobre las actuaciones. No obstante, transcurrido poco tiempo se volvían a archivar ya que no fructificaron las nuevas pruebas que podían ayudar al esclarecimiento de los hechos.

El expediente incoado para la declaración de fallecida de Lourdes García está en los últimos trámites. El BOE de este lunes lo hace público por orden del juzgado para que “los que tenga noticias de su existencia puedan ponerlos en conocimiento” de este órganos “y ser oídos”.

El letrado que defiende los intereses de la familia de la joven, que tendría en la actualidad 38 años, ha indicado en declaraciones a Europa Press que la decisión responde a la necesidad de “regularizar” la situación “dado el tiempo transcurrido” desde su desaparición y la falta de “novedades en la investigación”. “Dadas las circunstancias, no podemos hacer nada más y tan sólo queda legalizar esta situación”, ha remarcado.

Los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil mantienen “diversas líneas de investigación” en torno a este caso y continúan “trabajando y analizando todas las informaciones” que relacionadas con su posible paradero llegan al equipo en “estrecha colaboración” con agentes de la Unidad de Personas de la Comandancia en Almería.

ÚLTIMOS RASTREOS

Las últimas pistas que llevaron a reactivar la investigación se hallaron en los análisis de la tierra encontrada en el interior del vehículo de la joven, que fue hallado abierto y abandonado a los dos días de que se perdiera su rastro el 3 de octubre de 2009. Estos análisis llevaron a los agentes a los parajes donde se sospechó que podía estar oculto su cuerpo.

La actuación se centró así hace un año en el paraje Mohuyo, donde ya se activó un operativo en junio de 2010 al estar localizado a unos cuatro kilómetros de su domicilio, así como en los parajes rurales y de montaña entre los términos municipales de Enix y Felix. La Guardia Civil realizó también un llamamiento público para solicitar la colaboración de todos aquellos ciudadanos que pudieran aportar cualquier dato sobre la desaparición de la joven e indicó que la información que se aportase al 092 o al teléfono de la Comandancia en Almería sería “absolutamente confidencial”.

A Lourdes García se le perdió su rastro al término de su jornada laboral en una estación de servicio ubicada en el área de la Urbanización de Roquetas de Mar. En una de las cámaras de seguridad del establecimiento quedó registrada su marcha “normal” pasadas las 15,00 horas hasta que se introdujo en su vehículo, un turismo marca Peugeot, modelo 206 de color gris metalizado.

Llevaba la chaqueta de la compañía Cepsa, propietaria de la gasolinera en la que trabajaba, y un pantalón gris con una raya roja en el lateral. Su operador de teléfono móvil no registró en los días posteriores ni la salida de mensajes de texto y llamadas y tampoco se detectaron movimientos en sus cuentas bancarias.

La Guardia Civil halló 48 horas después de que se perdiese su rastro el vehículo en el que se desplazaba. Estaba estacionado junto a la plaza de toros del municipio, con sus pertenencias personales en el interior, las llaves puestas en el contacto y los seguros de las puertas alzados.