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Entre sus producciones destaca un vino dedicado especialmente a la mujer, elaborado desde hace más de diez años con rosas rojas. Para elaborarlo utilizan una variedad denominada Príncipe Negro, también conocida como Carlota.

El vino se elabora machacando los pétalos marchitos de esta flor y destaca por su color rosado pálido. Está enclavado entre las variedades blancas, con gran aceptación en nuestro continente por su fragancia y sabor suave.

No es el único ejemplo de vino elaborado a partir de flores. Este mismo club ha elaborado un caldo con flor de majagua roja, destinado a servir como tratamiento complementario a personas que padezcan asma, artritis y otras dolencias reumáticas crónicas.

Los vinos artesanales de este club son conocidos por el empleo de materias primas poco convencionales; algunas las acabamos de ver. También destacan otras variedades que elaboran con frutas como la naranja y especias como el ají. Su producto más popular es el vino de marañón, con el que cada año se realiza un brindis por el continente americano durante la celebración del Festival Iberoamericano del Vino.