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Según la investigación realizada por la Universidad de Brigham, los receptores de esos mensajes no los disfrutan para nada y podrían acabar hartos de ciertos alimentos sin probarlos siquiera. Es más, el estudio apunta que ver fotos en Instagram termina por provocar rechazo hacia la comida.

Para este trabajo se escogió a 200 personas. Durante el experimento todas ellas tuvieron la oportunidad de ver y comentar diferentes fotografías de alimentos, dulces y salados, que colgaban en la red social. Después se les ofreció una ración de cacahuetes. Quienes habían visto imágenes de alimentos salados experimentaron un mayor rechazo hacia ellos. 

Un estudio curioso del que los expertos ya anuncian que podría tener más aplicaciones. ¿Se imaginan las utilidades que podría tener para alguien que está a dieta? Tal vez el visionado reiterado de imágenes de comida podría facilitarle la tarea.