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Con el paso del tiempo diferentes estudios han revocado esta teoría. El último ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Granada. Dirigidos por Alberto Soriano, este grupo de estudiosos se centró en los adolescentes. Pretendían analizar la relación entre la ingesta del huevo y el desarrollo de problemas cardiovasculares en esa franja de edad.

La revista Nutrición Hospitalaria publicó en sus conclusiones que el aumento del colesterol lo provocan las grasas saturadas y trans, presentes en carnes rojas o bollería industrial. Sin embargo, descarta la investigación que comer huevos no puede relacionarse con el aumento del colesterol. Independientemente de cual fuese su actividad física.

Apuntan que una ingesta de siete huevos por semana no está asociada con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. A la luz de esta conclusión proponen una revisión en las recomendaciones para la correcta alimentación en los adolescentes, edad clave para el desarrollo. Aunque dejan la puerta abierta a realizar un estudio similar con grupos en los que la ingesta de huevos sea superior a siete.

Los autores coinciden así con otros estudios científicos publicados anteriormente. Cada huevo tiene unos 200 mg de colesterol, aporta fosfolípidos y grasas insaturadas en su composición, junto a algunas vitaminas y antioxidantes que favorecen la prevención de la arterioesclerosis. Esto último facilita que no aparezcan problemas cardiovasculares provocados por su ingesta.