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Las fechas de las etiquetas sirven para ayudar a los minoristas en el almacenaje, pero no indican necesariamente que el producto esté en mal estado. Un estudio elaborado en Estados Unidos indica que sus ciudadanos tiran a la basura millones de kilos de comida en buen estado al año.

Según la investigación, consideran la fecha del envase como la barrera de la seguridad alimentaria para ingerir o no un producto.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los consumidores debemos aprender a distinguir entre fecha de caducidad y consumo preferente. La fecha de caducidad marca productos muy perecederos, como la carne y el pescado. La fecha de consumo preferente designa en cambio a productos más estables.

Podemos sobrepasar la fecha de consumo preferente, porque nos indicará que el producto puede haber perdido parte de sus características, pero no representa un riesgo para nuestra salud. Así que es importante distinguir bien si la fecha señalada en los productos nos indica consumo preferente o fecha de caducidad.

En cualquier caso, lo mejor siempre es abrir, oler, comprobar el aspecto y dejarse llevar por el sentido común.