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Angelín, de 2 años, tuvo que ser arrastrado hasta casi la puerta del Santuario mientras Cayetana, de 6, y dos pequeños, niño y niña de 5 meses y en cochecito, completaron el recorrido. Es que el chavalín quería quedarse con su padre. Mariana, de 3, también en cochecito, entró en el templo con una carita de tremendo enfado porque su padre le obligó a dejar el nardo. Fueron dos de los momentos emoti…