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Los ladridos de una pequeña perra de Algemesí llamada Perla alertaron a su dueño de que pasaba algo extraño en el recibidor de su casa. El propietario se acercó y observó que los cajones del aparador estaban abiertos lo que le hizo sospechar de que alguien podría haber entrado a su casa, de manera que decidió llamar a la Policía.