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“No me veo dirigiendo el Teatro Real”. Plácido Domingo (Madrid, 1941) frenaba así el rumor que lo situaba como máximo responsable del coliseo lírico en sustitución de Gerard Mortier, que cumple contrato en 2016. Lo hacía minutos después de recoger el reconocimiento como 'Hijo Predilecto' de su ciudad natal en un emotivo pleno extraordinario del consistorio que colocó al tenor al borde de la lágrima. Recuperado de la embolia pulmonar que obligó a su hospitalización y a suspender tanto su presentación en el Real con la ópera 'Il postino' como al dirección de un concierto popular en la Plaza Mayor, Domingo retomar su agenda “paso a paso”. Para este jueves tiene una cita con el Rey Juan Carlos en la Zarzuela.

“No creo que pudiera dirigir el Real. Mi situación de artista, sea cantando o dirigiendo, es un privilegio. Ser director de una institución así sería como ser funcionario; tienes otro poder. Y el teatro es algo artístico”. “Sería difícil que aceptara. Seguro que habría a quien no le pareciera bien lo que pudiera hacer. No quiero que el arte se confunda con la política” dijo. “Sigo activo y no quiero que una cosa se confunda con la otra, que nadie pueda decir 'bueno está cantando y mira, es el director y se ha puesto más funciones'”. “Dirijo la ópera de los Ángeles, pero eso es otra cosa mucho más fácil, ya que se sostiene con la iniciativa privada” precisó. “Aunque no se puede decir nunca que de este agua no beberé, no quiero problemas, de modo que sería difícil que dirigiera el Real”, insistía.

“Me encuentro muy bien. Los médicos me han dicho que me tome tiempo para mí y eso es lo que haré. El tiempo es implacable y no pasa en vano” decía risueño el cantante en el ayuntamiento madrileño poco después de recoger el diploma y las insignias que le acreditan como 'Hijo Predilecto' de la ciudad en la que nació hace 72 años y de cantarle el cumpleaños feliz a la alcaldesa, Ana Botella, que este martes cumplía sesenta años.

Tras sufrir la embolia pulmonar, Plácido Domingo se ha sometido a una exhaustiva revisión médica que le ha hecho reflexionar. “Los médicos me han hecho notar que no estoy ni en los treinta ni en los cuarenta ni en los cincuenta y que necesito tiempo para mí mismo”. “Tengo que hacer ejercicio, descasar, tener cuidado con los viajes largos y tener muy claro que el tiempo pasa inexorablemente” dijo el tenor. “No me siento mayor: lo que tengo es mucha juventud acumulada”, bromeó.

“Saco la energía de la pasión”, aseguró explicando que piensa retomar su agenda lo antes posible y cumplir sus compromisos sin excesos. Irá “poco a poco” y empezará por probarse la respiración “con una grabación chiquita” y cantando un 'Ave María' en la boda de un sobrino los próximos días en Portugal. “A partir de ahí seguiremos paso a paso. Si todo va bien tenemos ensayos a final de mes en Salzburgo”. Admite que ha vivido “unos día un poco tristes, porque el pájaro que no puede cantar se entristece” pero también que “ha sido maravilloso gozar de Madrid con mi familia sin pensar en la responsabilidad de cómo va la voz”. “Me gustaría que mi próxima actuación en Madrid sea en la Plaza Mayor o en un lugar más grande y que venga toda la gente que quiera venir” dijo sobre su futuro regreso a la capital.

Tres veces gato

“Me temo que hoy habrá más de un furtiva lágrima” había dicho poco en la sala del plenos del consistorio madrileño, evocando el celebérrimo aria de 'L'elisir d'amore' de Gaetano Donizetti y enjugándose alguna. Al recibir el título de 'Hijo Predilecto' hizo gala de madrileñismo declarándose “gato -madrileño de raíz-, por partida triple”. “Lo soy por nacimiento, por devoción y por voluntad” dijo ante su esposa, la mexicana Marta Ornellas, su hijo Álvaro y sus nietos Álvaro y Plácido.

Ana Botella hizo entrega de la distinción a un tenor “inmensamente feliz” que evocó las raíces heredadas de sus padres, los cantantes de zarzuela Pepita Embil y Plácido Domingo. El reconocimiento le fue otorgado por unanimidad el pasado 25 de abril, pero no había podido recogerlo hasta ahora. Es el máximo honor de la villa y corte, exclusivo para los nacidos en Madrid, como es el caso del tenor que vino al mundo el 21 de enero de 1941 en la calle de Ibiza, “a un tiro de piedra del parque del Retiro”. “Mi madre era de Guetaria -Guipúzcoa- y mi padre de la Barceloneta -Barcelona-. Soy el primer madrileño de la familia y ahora recibo este grandísimo honor de la ciudad en la que tuve la suerte de nacer” se felicitó.

“Más que una ciudad, Madrid es un estado de ánimo, un forma de vida” dijo el tenor, que estima que “para ser madrileño en estos tiempos de crisis no hace falta más que la voluntad de serlo”. Se dijo tan castizo “como la Cibeles, que siendo de Roma es tan castiza como la Casta y la Susana juntas”

El Rey Juan don Carlos recibirá en audiencia mañana al tenor que muy emocionado agradeció el honor “de ser profeta en mi tierra desde hace mucho”. “No en vano el ayuntamiento puso en 1978 una placa en la casa de la calle donde nació. En 1986 le nombró su pregonero de las Fiestas de San Isidro; en 2011 le concedió la Medalla de Oro de la Villa y la Comunidad de Madrid le otorgó en 2006 su Medalla Internacional de las Artes. Plácido Domingo suma este reconocimiento al Premio Príncipe de Asturias de las Artes y a distinciones como la Orden del Imperio Británico, Comandante de la Legión de Honor Francesa, o la Orden de las Artes y las Letras de España.

Botella lo elogió como “una fuente de gozo para millones de seres humanos, un titán de la ópera, la voz de Madrid, un tenor químicamente puro, atleta del bel canto y uno de los mejores abanderados de Madrid 2020». El tenor reiteró su “más firme espaldarazo” a la candidatura olímpica Madrid 2020. “Tenemos todo lo necesario para triunfar como una buena ópera: un teatro ideal, una buena orquesta y unos intérpretes de excepción”. “Quiera Dios y nuestra señora de la Almudena que el día 7 de septiembre en Buenos Aires hagan suyos los versos de Salinas que empiezan 'todo dice que sí'”, deseó.