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La destitución por los militares del presidente islamista elegido, Mohamed Morsi, es un hecho de tal gravedad que no es temerario pensar que acerca a la sociedad egipcia, ya muy dividida, a un escenario de agravada discordia civil. Hay que decir, sin embargo, que los Hermanos Musulmanes acompañan sus llamamientos a la resistencia con exhortaciones a la acción no violenta y que el ejército promete …