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“He trabajado la colección después de haber visto cuadros de Velázquez, que conocía de memoria, pero que sentía que estaba redescubriendo”, aseguró a Efe tras el desfile.

El diseñador explicó que se inspiró en la España del siglo XVII para trabajar “la austeridad y el rigor” de forma muy estética, porque le pareció que “la corte de España de esta época se correspondía perfectamente con lo que quería expresar”.

Amargo abrió el espectáculo con un baile flamenco en el centro de la escena, lugar en el que siguió actuando durante todo el desfile mientras las modelos desfilaban a su alrededor.

El bailaor se convirtió en el álter ego de Rolland, y encarnó, según explicó el modisto, “la fuerza y la energía bailando, como un toro en una plaza de toros”.

Amargo transmitió con el flamenco el sobrecogimiento del proceso creativo, en un viaje a la historia del país.

“Lo que más me ha gustado es que no es el típico tópico de la España que conocemos”, explicó el granadino, quien añadió que Rolland “ha roto un poco con esa línea”, pero ha mantenido “la esencia flamenca y característica de la idiosincrasia cultural española”.

Nieves Álvarez descubrió el primer vestido: destacó por su pechera blanca en origami, que sobresalió sobre una falda larga de tubo negra.

Le siguieron prendas de mangas con entidad propia, por su corte extremadamente holgado y sus formas redondeadas, que conjugaron depuración y elegancia.

La sobriedad también se plasmó en la paleta cromática que se mantuvo en el blanco puro, el negro rígido y el marino contenido, mientras los cuellos blancos y las capas se mantuvieron a lo largo de todo el desfile, que se desarrolló en el Tennis Club de París.

Las cortezas de vinilo dieron forma al cuerpo, al igual que las solapas de volantes ensalzaron la figura, en una colección que destacó por sus volúmenes de irregular y espectacular elegancia.

Álvarez, quien aseguró que conoce a Rolland desde hace dieciocho años, se convirtió en la novia de este desfile, con un vestido blanco ajustado, con cuellos negros elevados y desafiantes, en el que las mangas actuaron como cola.

“Siento una gran admiración personal y profesional por él, siempre me han gustado sus trajes porque me parecen auténticas obras de arte”, declaró Nieves tras el espectáculo, que aunó la pintura de Velázquez, con el baile flamenco y la moda.