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Según informó hoy la AMF en un comunicado, la comisión tomó su decisión el pasado 25 de junio.

En otro comunicado, el conglomerado de lujo que preside Bernard Arnault “rechazó firmemente” la sanción, informó de su intención de apelarla de inmediato y aseguró que se apoya en “un análisis totalmente erróneo de los hechos” y en argumentos “muy débiles” desde el punto de vista jurídico.

La comisión reprocha al grupo en particular el no haber cumplido con su obligación de informar “con ocasión de la publicación de sus cuentas consolidadas de los ejercicios 2008 y 2009”, indicó.

Para justificar su sanción, dijo haber tenido en cuenta “La gravedad de las faltas sucesivas a la obligación de información del público”, consistente en la ocultación “de todas las etapas de la toma de participación de LVMH en el capital de la sociedad de Hermès”.

De ahí que sancione al grupo con 8 millones de euros, por haber “rodeado el conjunto de las reglas destinadas a garantizar la transparencia indispensable al buen funcionamiento del mercado”, algo que debe sancionarse “a la altura de las perturbaciones que ha provocado”, concluyó.

Según LVMH, que denuncia “graves irregularidades de procedimiento”, solo se le acusa de “haber declarado una operación con cuatro meses de retraso”, por lo que “restablecerá la realidad de los hechos ante el Tribunal de Apelación de París”.

El grupo recalcó que a excepción de dicho retraso, a LVMH “no se le reprocha nada” y la decisión de la comisión “no cuestiona en absoluto la legalidad de la operación anunciada el 23 de octubre de 2010”.

LVMH asegura que de todos los documentos y declaraciones de todas las partes concernidas se deduce que el grupo “solo tomó su decisión el 21 de octubre de 2010 e informó de inmediato” de ello al mercado.

El principio mismo de la sanción -y más aún su monto- son “totalmente injustificados”, declaró.