He probado el truco de maquillaje que cambia el orden del corrector y el colorete: mirada más luminosa

Aplicar el colorete antes que el corrector difumina la luz y deja un acabado mucho más natural. El resultado es sutil pero se nota, y solo necesitas dos productos de andar por casa.

Yo también era de las que se echaba el corrector sin pensar, justo después de la crema solar. Hasta que di la vuelta al orden con el colorete y mi mirada se encendió.

Llevo media vida lidiando con ojeras pigmentarias, esas que no se van ni con la mejor crema. Con 40 años, he probado todos los trucos habidos y por haber, y siempre tenía la sensación de que el corrector se notaba un montón. Luego llegó TikTok —y una maquilladora que sabe lo que dice— y me hizo replantearlo todo.

El orden sí importa (y no es un capricho de TikTok)

Resulta que el truco tiene dos partes. La primera es dejar reposar el corrector al menos un minuto antes de difuminar. Así se espesa un poco, gana cobertura y no se mueve después. Lo sello con polvos y se acabaron las líneas de expresión marcadas.

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Pero lo que de verdad me voló la cabeza fue lo del colorete. Según la maquilladora Cata García, aplicar el colorete antes que el corrector consigue un efecto más suave y fundido. Si lo haces al revés, el rubor queda más intenso; si lo adelantas, la mirada se ve más luminosa sin perder naturalidad.

Yo, que no uso base de maquillaje, siempre iba directa al corrector después de la protección solar. Ahora pongo primero el rubor en crema —en mi caso, el colorete en barra de Mercadona— y encima, solo en la ojera, un toque de corrector. El cambio es sutil pero real.

El corrector parece que se integra en la piel, no que flote encima, y la luz se queda rebotando justo donde más falta hace.

El experimento con mi propia cara y dos productos de supermercado

Hice la prueba con el Camouflage+ Matte Concealer de Essence y el colorete en barra de Mercadona. En una foto con el orden clásico (corrector → colorete), la zona de la ojera se ve plana y algo acartonada. Con el orden inverso, la luz se reparte mejor y la ojera se difumina sin artificio. No es magia, es física: el colorete actúa como un velo de color que suaviza el contraste.

No hace falta que te compres nada caro. El truco funciona con cualquier corrector y cualquier colorete en crema o líquido. Además, al poner el corrector después, usas menos cantidad y se nota menos el producto. Y eso, a partir de los 35, es oro puro.

Por qué funciona (y qué pasa si vuelves al orden de siempre)

La clave está en la superposición de capas. El colorete aporta un tono cálido bajo el corrector, y al difuminarlos juntos creas un degradado que engaña al ojo: la ojera se difumina y la piel gana un brillo saludable. Es como si en lugar de tapar, iluminaras. De hecho, si un día vuelvo al orden antiguo, noto la mirada más apagada y el corrector más evidente.

Hay quien dice que este truco es solo para fotos, pero yo lo he incorporado a mi rutina diaria. Me maquillo en tres minutos y salgo con cara de haber dormido ocho horas, aunque hayan sido cinco. Y eso no tiene precio.

Si quieres probarlo, empieza con lo que tienes en el neceser. No hace falta gastar de más ni seguir tendencias imposibles. Solo es probar a darle la vuelta a lo de siempre.

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🧠 Para soltarlo en la cena

Aplicar colorete antes del corrector enciende la mirada y rejuvenece.