Manuel Trijueque, el atleta que desafía la salud moderna: "Tu cuerpo te está hablando y lo estás ignorando"  

En un momento en el que la palabra bienestar parece haber sido absorbida por dietas milagrosas, rutinas imposibles y una avalancha interminable de consejos en redes sociales, Manuel Trijueque, atleta y entrenador personal, irrumpe con una propuesta que no promete fórmulas mágicas ni resultados exprés. Su libro Sano, libre, vivo, publicado por la editorial Maluma en su colección de no ficción, se presenta como una invitación directa —y en ocasiones incómoda— a replantear la relación que tenemos con nuestro propio cuerpo.

Lejos de ofrecer un recetario tradicional de salud, Trijueque insiste en que su obra no es un manual de promesas, sino un conjunto de propuestas que buscan devolverle a cada persona la responsabilidad sobre su bienestar. En la conversación de presentación del libro, el autor deja claro que su intención no es competir con la medicina tradicional, sino tender puentes y ampliar el enfoque desde la prevención y la escucha corporal.

“La idea de que nazca Sano, libre, vivo no es al final hacer un libro más sobre salud, que hay muchos y muy buenos”.

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De la lesión al despertar

El origen del libro no parte de una teoría académica, sino de una experiencia personal que marcó un antes y un después en la vida del autor. Trijueque fue deportista profesional hasta que una lesión lo obligó a abandonar su carrera. Ese momento de vulnerabilidad lo llevó a cuestionar los límites del sistema médico convencional y a explorar otras perspectivas relacionadas con la salud integral.

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“Por culpa de una lesión tuve que abandonar esa carrera que tenía y ahí me vi un poco desprotegido”.

Esa sensación de desamparo se convirtió en el punto de partida de una búsqueda que, con los años, se transformó en método, práctica profesional y finalmente en libro. Su enfoque se centra en la idea de que la salud no puede delegarse por completo y que el cuerpo necesita ser escuchado más allá de los síntomas evidentes.

No es contra la medicina, es con responsabilidad

Uno de los puntos más reiterados por Trijueque es que su propuesta no pretende sustituir a los médicos ni desacreditar la medicina moderna. Por el contrario, reconoce su valor y su capacidad para salvar vidas. Sin embargo, subraya que existe un margen importante de responsabilidad individual que suele descuidarse.

“Uno mismo tiene que responsabilizarse de su salud. No podemos externalizar completamente la salud hacia otras personas”.

El autor advierte que delegar por completo el cuidado del cuerpo puede generar una dependencia que termina saturando los sistemas sanitarios y debilitando la autonomía personal. En su visión, aprender a prevenir y adoptar hábitos simples podría evitar consultas innecesarias y permitir que la medicina se concentre en casos realmente críticos.

La simplicidad como estrategia

En una época marcada por la sobreinformación, donde cada semana surge una nueva dieta o un entrenamiento revolucionario, Trijueque apuesta por la simplificación. Su discurso se apoya en la idea de que la salud no debería ser una lista interminable de tareas, sino una serie de acciones cotidianas sostenibles.

“Vivimos en un mundo que ahora hay más desinformación que información”.

Para él, la clave está en rescatar prácticas básicas: moverse a diario, exponerse a la luz natural, elegir alimentos menos procesados y reconectar con entornos abiertos. No se trata de una rutina heroica, sino de pequeños gestos constantes que, sumados, construyen una base sólida.

Portada libro Manuel Trijueque
Portada libro Manuel Trijueque. Fuente: Editorial Maluma

La inflamación silenciosa

Uno de los conceptos que más desarrolla el autor es el de la inflamación, descrita como una condición silenciosa que muchas personas no perciben hasta que se convierte en un problema mayor. Según su planteamiento, el estilo de vida moderno —sedentarismo, alimentación ultraprocesada y exposición constante a entornos artificiales— estaría contribuyendo a elevar los marcadores inflamatorios.

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“Prácticamente el 90% de la sociedad sus marcadores proinflamatorios están elevadísimos”.

En su explicación, la inflamación no siempre se manifiesta con dolor visible, sino que puede avanzar de forma silenciosa a nivel celular, dificultando la comunicación interna del organismo y abriendo la puerta a enfermedades crónicas. Para combatirla, insiste en volver a hábitos más naturales y en reducir la exposición a estímulos que considera excesivos.

Propuestas, no promesas

Uno de los ejes más claros del libro es la distinción entre ofrecer soluciones definitivas y proponer caminos posibles. Trijuque evita el lenguaje absoluto y se inclina por un enfoque en el que cada lector debe decidir qué herramientas adoptar.

“No es un libro de promesas, sino de propuestas”.

Esta postura se traduce en una invitación constante a la autonomía. El autor recalca que ningún consejo funcionará si no existe una voluntad real de aplicarlo. La salud, en su visión, es un proceso activo que exige participación diaria y no una meta que se alcanza por delegación.

Alimentación densa y hábitos ancestrales

En cuanto a la nutrición, Trijueque defiende una dieta centrada en alimentos que considera densos a nivel nutricional y que, según él, han acompañado históricamente a la humanidad. Más allá de listas rígidas, su planteamiento apunta a priorizar productos menos procesados y a entender la comida como una herramienta biológica más que como una moda.

La idea que atraviesa su discurso es que el cuerpo responde mejor cuando se le ofrecen estímulos coherentes con su evolución: movimiento regular, contacto con la naturaleza y una relación consciente con la alimentación. Para el autor, la modernidad ha traído comodidad, pero también desconexión.

¿Para quién es el libro?

Aunque podría pensarse que la obra está dirigida exclusivamente a deportistas, Trijueque aclara que su público es mucho más amplio. Su experiencia trabajando con atletas de alto rendimiento le ha permitido identificar estrategias que luego traslada a personas comunes, adaptándolas a contextos cotidianos.

La lógica, explica, es similar a la de la tecnología de competición que luego se aplica a productos de uso diario: si funciona en condiciones extremas, puede beneficiar también a quien busca simplemente sentirse mejor.

Escuchar al cuerpo, escuchar las señales internas, escuchar los límites y también las necesidades. En un mundo saturado de ruido informativo, la propuesta de Sano, libre, vivo se presenta como un recordatorio de que, antes de buscar soluciones externas, quizá la respuesta más urgente esté dentro de uno mismo.

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