Durante décadas, el turismo senior parecía tener una única dirección marcada a fuego en el GPS: los rascacielos y las playas de la costa levantina. Sin embargo, el paradigma ha virado bruscamente hacia el noroeste peninsular en los últimos tiempos, donde Ourense se ha posicionado como la gran alternativa termal para quienes huyen de la masificación.
La llegada de la Alta Velocidad ha sido el detonante definitivo para poner en el mapa a esta capital de provincia, que ya no es un lugar de paso, sino un destino final prioritario. Lo cierto es que la conexión rápida con Madrid ha disparado las visitas, permitiendo que un madrileño se plante en la ciudad de As Burgas en poco más de dos horas para disfrutar de sus aguas. Esta accesibilidad, sumada a un clima veraniego mucho más amable que el del sur, está convenciendo a miles de pensionistas de que el verdadero paraíso no tiene por qué tener vistas al mar.
Joya Termal de Ourense: la capital que hierve bajo los adoquines
Lo que hace única a esta ciudad no es solo su patrimonio arquitectónico, sino el hecho insólito de que el agua brota hirviendo en pleno centro urbano. Es fascinante ver cómo las fuentes de As Burgas expulsan agua a más de sesenta grados, creando una estampa de vapor y piedra que define la identidad de la ciudad desde la época romana. No estamos hablando de un simple spa moderno, sino de una historia hidrogeológica que ha convertido a este rincón de Galicia en la segunda potencia termal de Europa, solo por detrás de Budapest.
Esta riqueza natural se ha canalizado en una ruta conocida como el Paseo Termal del Miño, un recorrido fluvial que deja en ridículo a muchos balnearios de lujo europeos. La realidad es que caminar por la orilla del río permite descubrir pozas naturales donde el contraste entre el aire fresco gallego y el calor del agua genera una sensación de bienestar inmediato difícil de replicar.
Beneficios médicos que van más allá del relax
Los jubilados que eligen este destino no lo hacen solo por ocio, sino movidos por una prescripción médica tácita que recomienda estas aguas para combatir los achaques de la edad. Está científicamente probado que la composición mineral de estas termas alivia dolores reumáticos y afecciones de la piel, convirtiendo el baño en una auténtica sesión de terapia física.
Además del alivio físico, el componente psicológico juega un papel fundamental en el éxito rotundo de esta propuesta turística. Muchos visitantes aseguran que el silencio del entorno reduce drásticamente la ansiedad, ofreciendo una desconexión mental que es imposible conseguir entre el ruido de los chiringuitos de playa.
El factor 'low cost': salud de lujo a precio de saldo
Uno de los grandes atractivos que está desplazando a Benidorm es, sin duda, la accesibilidad económica de la experiencia ourensana. A diferencia de otros destinos donde el bienestar se paga a precio de oro, aquí es posible disfrutar de instalaciones termales públicas y gratuitas o recintos privados con tarifas que raramente superan los seis euros.
La oferta se complementa con un coste de vida en la ciudad que resulta notablemente más bajo que en las zonas turísticas tradicionales del Mediterráneo. Los viajeros agradecen comprobar que comer bien y beber mejor sigue siendo barato en esta zona de España, donde el menú del día y el tapeo mantienen precios de hace una década.
Tapas, Ribeiro y el encanto de la zona vieja
La experiencia del visitante no termina cuando sale del agua y se seca, sino que continúa en las callejuelas empedradas del casco histórico, conocido como "Os Viños". Es allí donde la cultura termal se da la mano con la gastronómica, y donde se degusta el famoso pulpo a feira con una taza de ribeiro, un ritual sagrado que completa la jornada de sanación.
Al final, lo que Ourense ofrece es una vuelta a los orígenes y al disfrute pausado, sin las prisas ni las aglomeraciones que caracterizan al turismo de masas. Quienes prueban esta fórmula de agua caliente y buena mesa suelen repetir, y la prueba es que el boca a boca está funcionando mejor que cualquier campaña publicitaria, convirtiendo al norte en el nuevo dorado para quienes entienden que la mejor jubilación se vive en remojo, pero con una copa de vino en la mano.









