San Raimundo de Peñafort, santoral del 7 de enero de 2026

El calendario católico recuerda este 7 de enero a San Raimundo de Peñafort, el dominico catalán que vivió casi un siglo dedicado al derecho canónico y la evangelización. Conocido por compilar las Decretales papales y protagonizar milagros legendarios, su figura sigue inspirando a profesionales del derecho. Descubre cómo este santo convirtió la justicia y la fe en un mismo camino hacia la santidad.

El calendario litúrgico católico celebra este 7 de enero la memoria de San Raimundo de Peñafort, sacerdote dominico y jurista excepcional que dedicó su longeva vida al servicio de la Iglesia y al estudio del derecho canónico. Nacido alrededor de 1175 en Peñafort, cerca de Barcelona, este santo español alcanzó los 100 años de edad, dejando un legado intelectual y espiritual que lo convierte en referente para abogados, juristas y canonistas de todo el mundo.

Formación y vocación dominica

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San Raimundo destacó desde joven por su brillante capacidad intelectual y su interés profundo en los estudios religiosos. Se formó en la Universidad de Bolonia, uno de los principales centros académicos europeos de la época, donde obtuvo el título de doctor en Derecho Civil y Canónico. Al regresar a Barcelona, fue nombrado canónigo y pavorde en 1223, pero pronto renunció a estos honores para ingresar en la Orden de Predicadores (dominicos), congregación que había conocido durante su estancia italiana.

Su decisión de abrazar la vida religiosa no fue un abandono de sus conocimientos jurídicos, sino una forma de ponerlos al servicio de la fe. Como dominico, San Raimundo combinó la rigurosidad del derecho con la pasión evangelizadora, convirtiéndose en un modelo de cómo la ciencia y la espiritualidad pueden complementarse. Esta doble vocación marcó toda su trayectoria posterior, tanto en el ámbito académico como en su labor misionera.

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El jurista de los papas

La fama intelectual de San Raimundo llegó hasta Roma, donde el papa Gregorio IX lo llamó en 1230 para encargarle tareas de máxima importancia. Entre sus logros más destacados figura la compilación de las Decretales, un compendio monumental de legislación eclesiástica que formó parte del Corpus iuris canonici y que sirvió como base del derecho canónico durante siglos. Esta obra demostró su capacidad para sistematizar y ordenar normas dispersas, creando un instrumento jurídico fundamental para la Iglesia.

Además de sus responsabilidades legislativas, actuó como confesor personal del Papa y rechazó múltiples honores, incluido el arzobispado de Tarragona, por humildad y deseo de servir sin ambiciones. En 1238, su orden le confió la revisión del texto de las Constituciones dominicas, y al año siguiente fue elegido tercer maestro general de los dominicos en París. Desde ese cargo, visitó conventos, obtuvo bulas papales para el desarrollo de la Orden y facilitó la integración de la rama femenina dentro de los dominicos.

Evangelización y milagros legendarios

San Raimundo no se limitó al escritorio; recorrió ciudades y campos de Aragón, Castilla y Cataluña predicando con tal eficacia que sus contemporáneos consideraban casi imposible las numerosas conversiones logradas. Fundó escuelas de lengua árabe en Túnez (1245) y Murcia (1266) para facilitar la evangelización de musulmanes, y solicitó a Santo Tomás de Aquino la redacción de la Summa contra gentiles, manual apologético para convertir a judíos y árabes mediante argumentos racionales.

Su vida estuvo rodeada de episodios extraordinarios, siendo el más célebre el milagro de la navegación sobre su capa. Según la tradición, cuando el rey Jaime I intentó retenerlo contra su voluntad en Mallorca, extendió su manto sobre el agua y navegó sobre él hasta llegar a Barcelona, símbolo de su fe inquebrantable. Este prodigio contribuyó a que el Concilio de Tarragona solicitara su canonización en 1279, aunque no fue beatificado hasta 1542 por Pablo III ni canonizado hasta 1601 por Clemente VIII.

Patronazgo y legado actual

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San Raimundo de Peñafort es venerado como patrono de juristas, abogados y canonistas, un reconocimiento a su destacada labor en el ámbito del derecho eclesiástico. También es copatrono de la ciudad de Barcelona junto con la Virgen de la Merced, ciudad donde falleció el 6 de enero de 1275 a los casi cien años de edad. Su sepulcro fue lugar de peregrinación, pues en él se obraron numerosos milagros que consolidaron su fama de santidad.

La figura de este santo dominico continúa inspirando a quienes ejercen profesiones jurídicas, recordándoles que el derecho puede ser una herramienta de justicia y servicio al prójimo cuando se ejerce con integridad y vocación cristiana. Cada 7 de enero, miles de fieles y profesionales honran su memoria, celebrando una vida excepcional dedicada al conocimiento, la evangelización y la defensa de la fe mediante la razón y el derecho.

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