Miserables, sí, pero con muchísimo talento: Teatro Apolo de Madrid

Por: Jóse Julián Martín

No dejen de ver este montaje de Los Miserables o se arrepentirán. Llevábamos 15 años sin disfrutarlo porque no había dónde montarlo. Y sí, se ha montado en el Apolo, donde se vio por primera vez en Madrid en 1992. Sin embargo, y lamentablemente, esta es una ubicación que no hace justicia a un musical tan grande. 

Disfruten de una entrada VIP o una Butaca Oro y entenderán lo que les digo porque lo podrán ver ustedes mismos durante el tour al backstage. El trabajo que hay detrás del escenario es brutal, de absoluto mérito y pasa inadvertido para el público de forma totalmente injusta. Vayan estas líneas como ese aplauso a un trabajo bien hecho, con mucha presión, pero poco valorado.

Publicidad

Y si hablamos de talento, qué bonito ver a un elenco tan joven, tan español y con tanta pasión. La falta de medios obliga a la interpretación de varios papeles (hasta tres en la misma función que yo percibiera), con los consiguientes cambios de ropa a veces en segundos (20 para ser exactos en un caso extremo). Los actores y actrices ensamble y swing son la pieza clave de Los Miserables que han hecho suyo el teatro Apolo. Disfrútenlos, aunque no perciban que están ahí y apláudanlos como se merecen, porque se lo merecen de largo.

En nuestro elenco, y por empezar por el talento menos visible, me encantó la Madame Thénardier de Gema Bastante y disfruté de un gran trabajo de Carlos Solano como Valjean. Me rindo al sobresaliente Javert de Pitu Manubens en su faceta vocal y al de Xavi Melero como Thénardier en la parte actoral. 

Puede que dentro de 15 años, Los Miserables encuentren en Madrid un teatro a su altura y podamos ver entonces un musical más grande, con más medios, como si estuviéramos en Londres. Sin embargo, nos perderemos el talento que derrocha este grupo que hoy interpreta una obra llena de matices y complicaciones. 

Y nos olvidaremos de que una Cosette niña morena da paso a una Cosette adolescente muy rubia y de que Jabert es más grande que Valjean, y hasta de que nos han cambiado el musical de 2010 y la película de 2012 con sus tres Óscar, y de que Los Miserables no suena igual en español que en inglés. Sí, algún día entenderemos que si las óperas no se traducen es por algo y dejaremos de adaptar/traducir los musicales

Hasta entonces, de verdad, vayan a ver Los Miserables, que les va a gustar y me van a agradecer esta crítica y disfrutarán tanto del musical que se olvidarán de lo incómodo de las butacas, del idiota que come palomitas durante la función (en una ópera le mataríamos a pellizcos), que tengamos de desocupar rápido para que entre la segunda función, y hasta de que no haya ropero. Por cierto, Adrián Quiles, gracias por tus palabras durante el tour: tenías razón, disfrutamos mucho el espectáculo.

Publicidad