¿Sabías que tirar de la cadena con la tapa del inodoro levantada puede ser perjudicial para tu salud?

Bajar la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena no es sólo una cuestión de cortesía. También representa una medida de higiene, de salud, si no quieres caer enfermo. Y es que, al accionar la cisterna con la tapa levantada se genera una nube de aerosoles que puede contener bacterias y virus procedentes de las heces, de la orina o incluso de los vómitos.

El caso es que estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire durante minutos u horas, alcanzar la zona respiratoria y depositarse en superficies cercanas como cepillos de dientes, toallas o encimeras, aumentando el riesgo de contaminación ambiental, especialmente en baños pequeños, mal ventilados o de uso compartido.

A este respecto, la doctora Arántzazu Álvarez de Arcaya, especialista en Medicina Interna del Hospital Ruber Internacional y Ruber Internacional Centro Médico Habana, en Madrid, explica que, al accionar la cadena con la tapa levantada, la fuerza del agua al chocar con el aire genera un flujo turbulento que expulsa microgotas y partículas microscópicas al aire, invisibles al ojo humano, que pueden contener esos microorganismos patógenos presentes en los vómitos, en la orina, y en las heces.

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Doctora Arantzazu Alvarez de Arcaya especialista en Medicina Interna del Hospital Ruber Internacional y Ruber Internacional Centro Medico Habana
Doctora Arántzazu Álvarez de Arcaya, especialista en Medicina Interna del Hospital Ruber Internacional y Ruber Internacional Centro Médico Habana

“Es el fenómeno conocido como nube de inodoro o la aerosolización de biomateria. Estos aerosoles pueden dispersarse en el ambiente del baño, y depositarse en superficies cercanas, aumentando el riesgo de contaminación ambiental y, en algunos casos, la transmisión de infecciones por contacto indirecto o por inhalación”, advierte.

Cuidado con las bacterias y los virus

En concreto, especifica esta experta que las microgotas pueden contener bacterias del tracto digestivo y urinario como, por ejemplo, Escherichiacoli, Clostridioidesdifficile, Salmonella o Stathylococcusspp; y virus, como los norovirus, y algunos coronavirus con afinidad intestinal.

“Se ha observado que estos aerosoles pueden alcanzar la zona respiratoria y depositarse en las superficies próximas, lo que facilita la transmisión por contacto indirecto y, en menor medida, por inhalación. Debido a ello, en baños de uso público, donde el número de usuarios y la carga ambiental pueden ser mayores, este riesgo es más relevante”, sostiene esta doctora.

De hecho, alerta que, según algunos estudios, estas microgotas pueden llegar hasta 1,5 metros de altura y desplazarse varios metros. Es más, sostiene que, en baños con ventilación insuficiente, las partículas más finas (menores de 1 μm) pueden permanecer más tiempo en el aire y depositarse en superficies a distancias mayores. “Cuanta más energía de descarga, el número de partículas expulsadas y la velocidad de dispersión son significativamente mayores”, agrega.

Principales riesgos para nuestra salud

Con todo ello, la Dra. Arántzazu Álvarez de Arcaya insiste en que no bajar la tapa del inodoro incrementa la dispersión de las microgotas contaminadas, que pueden depositarse en superficies y objetos de uso cotidiano, como cepillos de dientes, toallas, cosméticos, móviles y bolsos, especialmente si están próximos al inodoro.

“El riesgo es mayor en: baños con mala ventilación, alta ocupación, o limpieza deficiente, donde la acumulación de aerosoles y la persistencia de patógenos en las superficies es mayor; personas vulnerables, como pacientes trasplantados, enfermos crónicos o con tratamientos inmunosupresores, y los adultos mayores cuyas defensas inmunológicas pueden estar debilitadas; niños, quienes presentan conductas de mayor exposición como el contacto mano-boca y hábitos menos rigurosos de higiene. Aunque la evidencia de brotes asociados a baños domésticos es limitada, existen datos sobre la dispersión de patógenos en baños públicos y entornos sanitarios”, sentencia esta experta en Medicina Interna.

Consejos para la higiene de baños pequeños

Finalmente, esta experta del Hospital Ruber Internacional y de Ruber Internacional Centro Médico Habana de Madrid aporta una serie de consejos prácticos para mantener la higiene en baños pequeños, aparte de bajar la tapa antes de accionar la cisterna.

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Primero, habla de medidas de higiene ambiental, señalando a las siguientes:

  • Limpiar y desinfectar con regularidad las superficies expuestas, sobre todo las de alto contacto como la tapa, el asiento, el botón de descarga, los portarrollos, el lavabo, la toalla, la encimera, los grifos, los pomos y los objetos expuestos a aerosoles; los desinfectantes recomendados son el hipoclorito de sodio y el peróxido de hidrógeno,  (preferible en personas con problemas de asma).
  • La frecuencia de la desinfección recomendada para los baños en los hogares es de al menos una vez al día; y si hay personas con una infección intestinal activa, se recomienda limpiar el baño después de su uso, o al menos 2 veces diarias.
  • Retirar residuos higiénicos a diario.
  • Cambiar los cepillos del inodoro al menos cada 3 meses, o antes si hubiera signos de suciedad o de contaminación por contacto con material infectado.
  • Utilizar desinfectantes en el agua de la cisterna del inodoro.

Pero también apunta a medidas de ventilación en los baños, tal y como apunta esta especialista, mediante extractores de pared o sistemas de ventilación exterior si no hay ventanas en el baño. “En personas vulnerables, el uso de mascarilla puede ser útil, sobre todo en baños sin ventilación en periodos de alta transmisión de enfermedades víricas”, apostilla.

A su vez, la doctora Álvarez de Arcaya insiste en la importancia de seguir una serie de medidas de protección personal, como una higiene rigurosa de manos, durante al menos 20 segundos, con agua y con jabón, para después secarse las manos completamente; así como el evitar permanecer más de 15 minutos en baños públicos muy concurridos; no tocar superficies después de lavarse las manos, ni el pomo de la puerta de salida, y en su lugar, usar papel o el codo para abrir la puerta; evitar comer, fumar, beber, o usar el móvil en el baño; así como intentar no almacenar cepillos de dientes, toallas, cosméticos y otros objetos personales próximos al inodoro, guardándolos en recipientes o cajones cerrados; aparte, por supuesto, de utilizar gel o toallitas desinfectantes, si no se dispone de jabón en el baño.

“La mayoría de los estudios provienen de entornos experimentales o sanitarios; la evidencia de transmisión directa en baños domésticos es limitada. Aun así, las medidas recomendadas son buenas prácticas preventivas para reducir la contaminación cruzada”, concluye esta especialista en Medicina Interna del Hospital Ruber Internacional y Ruber Internacional Centro Médico Habana.

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