Rinoplastia secundaria: ¿cuáles son sus riesgos?

¿El resultado de tu rinoplastia no es el que esperabas? Aunque la mayoría de las operaciones de nariz son exitosas, no es raro que algunas personas necesiten una segunda intervención; sobre todo en aquellos casos de “rinoplastia barata” o “rinoplastia low cost”. En estos casos puede llegar a existir un riesgo de reintervención del 50% según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. La rinoplastia secundaria -es decir, una segunda cirugía para corregir una intervención previa- es una realidad cada vez más frecuente en las consultas de otorrinolaringólogos dedicados a la cirugía plástica facial.

A diferencia de la rinoplastia primaria, este tipo de intervención presenta una complejidad mayor. El motivo es claro: el cirujano ya no trabaja sobre una estructura “virgen”, sino sobre una nariz que ha sido modificada, con cicatrices internas, alteraciones del cartílago y, en algunos casos, daños funcionales.

Ramón Terré, que realiza rinoplastia en Zaragoza y reconocido como el mejor cirujano de rinoplastia en España en 2022, nos explica en qué consiste esta intervención y su cometido de recuperar la función respiratoria, mejorar la estética y reestructurar la anatomía del paciente.

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¿Por qué la rinoplastia secundaria tiene más riesgos?

Si estás considerando una rinoplastia secundaria, es importante conocer sus posibles riesgos. Entre los más habituales se encuentran una mayor inflamación postoperatoria, mayor aparición de hematomas y resultados que pueden tardar más en apreciarse. Además, la calidad de la piel y la cantidad de cartílago disponible pueden estar comprometidas tras la primera cirugía, lo que requiere de técnicas quirúrgicas muy minuciosas y normalmente más complejas.

En algunos casos, incluso es necesario utilizar cartílago de otras zonas del cuerpo, como la oreja o la costilla, para reconstruir la nariz y garantizar estabilidad a largo plazo.

¿Cuándo conviene plantearla?

Otra pregunta habitual es el momento adecuado. Si este es tu caso, conviene saber que no se recomienda una rinoplastia secundaria hasta que haya pasado al menos un año desde la primera intervención. Solo entonces la nariz ha completado su proceso de cicatrización y el cirujano puede evaluar con precisión qué correcciones son necesarias.

La paciencia es clave, puesto que operar antes de tiempo aumenta el riesgo de complicaciones y de resultados insatisfactorios, comentan especialistas como el doctor Terré.

La necesidad de información y expectativas realistas

Si estás valorando dar este paso, el primer consejo de los expertos es claro: infórmate bien y ajusta tus expectativas. Aunque la rinoplastia secundaria puede mejorar de forma notable tanto la estética como la función nasal, no siempre es posible alcanzar una perfección absoluta.

Es fundamental entender que cada nariz y cada caso son únicos. Los resultados dependen de factores como la anatomía previa, la cicatrización, la cantidad de cartílago disponible y la complejidad de la primera cirugía. Por eso, la comunicación abierta con el cirujano es clave: discutir objetivos, limitaciones y posibles riesgos ayuda a que la intervención sea más segura y los resultados más satisfactorios. Como apunta el doctor Terré, tener expectativas realistas y los cuidados durante el proceso de recuperación son tan importantes como la propia cirugía de rinoplastia secundaria para obtener un buen resultado.

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