En 'Reconciliación', el rey Juan Carlos I no solo repasa acontecimientos políticos, sino que comparte recuerdos íntimos de su vida familiar. Uno de los hechos más emotivos nos traslada seis décadas atrás, al día “más importante” en la vida de dos personas: su boda con la reina Sofía, entonces princesa de Grecia. Entre el protocolo, hubo un pequeño error, que terminó en lágrimas y que ahora, por primera vez, conocemos con todo detalle.
Para entender la dimensión de ese momento, hay que situarse en el contexto. La boda entre los príncipes Juan Carlos y Sofía se celebró en Atenas el 14 de mayo de 1962. El propio emérito lo describe como uno de los “mayores acontecimientos reales del siglo XX”. La celebración se extendió durante tres días e incluyó dos ceremonias religiosas, una ortodoxa y otra católica, en respeto a las creencias de ambos.
La espectacular boda entre Juan Carlos I y la reina Sofía

La concentración de la realeza fue espectacular, algo no visto desde la boda de la reina Isabel II de Inglaterra en 1947. Entre los invitados, Juan Carlos recuerda en sus memorias a la reina de los Países Bajos, el rey de Noruega, la reina de Dinamarca, el rey Miguel de Rumanía, los príncipes de Liechtenstein, el gran duque de Luxemburgo, el príncipe Felipe de Edimburgo y lord Mountbatten.
También destaca la presencia de Rainiero de Mónaco y Grace Kelly, a quien el emérito describe como una mujer de “belleza y elegancia” que capturó todas las miradas.
Una ceremonia de cuento entre Juan Carlos I y la reina Sofía

La ceremonia catónica, que es la que protagoniza la anécdota, tuvo lugar en la catedral de San Dionisio Aeropagita, decorada con los colores de España con claveles rojos y amarillos. Juan Carlos vestía uniforme de teniente de infantería. Sofía, por su parte, lucía un elegante vestido creado por el diseñador francés de origen griego Jean Dessès.
La princesa llegó al templo acompañada de su padre en un carruaje tirado por seis caballos blancos, escoltada por su hermano. El séquito de damas de honor era un reflejo del carácter internacional del enlace: su hermana Irene de Grecia, Pilar de Borbón, Alejandra de Kent, Ana de Orleans, Benedicta y Ana María de Dinamarca, Irene de los Países Bajos y Tatiana Radziwill.
Sin embargo, fue durante el intercambio de votos, ante la mirada de media Europa. Cuando los novios pronunciaban sus promesas en sus respectivos idiomas, los nervios jugaron una mala pasada a la novia. Según relata ahora el rey Juan Carlos, la reina Sofía olvidó un paso esencial del ritual: pedir el consentimiento protocolario a su padre antes de pronunciar su "sí".
“Cuando Sofi se dio cuenta, no pudo contener las lágrimas”, escribe el emérito en sus memorias. La futura reina de España se emocionó por el fallo. El entonces príncipe Juan Carlos, viendo a su novia llorar, reaccionó prestándole su pañuelo para que pudiera secarse los ojos. Señala en el libro que la historia se repitió. Años más tarde, su hija mayor, la infanta Elena, cometió exactamente el mismo desliz el día de su boda con Jaime de Marichalar en la catedral de Sevilla. “¡La historia se repite!”, bromea en sus memorias.
Más allá del detalle simpático y emotivo, Juan Carlos I aprovecha este recuerdo para dedicar unas palabras de profundo reconocimiento a la reina.“Sofi ha sido desde ese día no solo una gran reina, sino también una compañera incomparable y una madre muy entregada”, asegura. Y concluye diciendo: “Es una mujer admirable y leal con la que tengo una enorme deuda”.







