La conducción es sinónimo de libertad, pero también es una responsabilidad que, inevitablemente, todos deberemos replantearnos en algún momento de nuestras vidas. A medida que sumamos años, la Dirección General de Tráfico (DGT) advierte que nuestras capacidades pueden verse alteradas, y saber reconocer el momento adecuado para dejar el volante es esencial para garantizar nuestra seguridad y la de los demás.
A través de un estudio exhaustivo, la DGT y la Fundación MAPFRE han iluminado una de las preguntas más difíciles que enfrentan los conductores mayores: ¿cuándo y por qué dejar de conducir? En este artículo te contaremos las claves, las señales que no deben ignorarse y el impacto emocional que conlleva esta difícil decisión.
2A partir de los 75 años, casi la mitad deja de conducir involuntariamente
El estudio recoge testimonios de cerca de 50 personas mayores que, en promedio, dejaron de conducir a los 75 años. Un dato llama poderosamente la atención: el 45% de ellos afirma que la decisión no fue voluntaria.
La DGT explica que, en estos casos, la interrupción de la conducción fue percibida de forma negativa por el 41% de los encuestados. Muchos no se sentían preparados para dejarlo, un 27% se resistía a aceptar que debía hacerlo y un 18% sentía que la decisión no les pertenecía. Incluso un 14% confesaba sentir vergüenza y una intensa sensación de inutilidad.
Más allá de las emociones, lo cierto es que dejar de conducir repercute directamente en la vida cotidiana. Según el estudio de la DGT y MAPFRE, un 44% de las personas mayores percibe una merma en su independencia tras abandonar el volante, mientras que un 45% deja de realizar algunas de sus actividades habituales. Este impacto emocional y social es algo que, desde la DGT, recomiendan abordar con sensibilidad y acompañamiento familiar.





