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Calamares: cómo freírlos para que queden tiernos

Muchas veces se piensa que un rico calamar frito debe ser realmente tierno; sin embargo, como todo en la cocina, existen algunas delgadas líneas que separan el término perfecto de cocción y una pasada o muy blanda. En el caso de los calamares fritos, lo ideal es el término tierno, pero que mantenga cuerpo; es decir, que aunque sea suave, se mantenga claramente la certeza de estar disfrutando unos buenos calamares.

En ocasiones alcanzar el punto perfecto de cocción de este cefalópodo puede resultar complicado. La mayor parte de las veces resultan duros y comerlos no se disfruta como se debería. Las claves para que queden tiernos radican en su frescura y también en su cocción; de hecho, utilizando algunos trucos vas a disfrutar de los mejores calamares fritos, tiernos y a la vez con buena consistencia.

El disfrute de unos calamares tiernos

calamares

Los calamares se disfrutan tiernos y cada tipo de cocción requiere de algunas estrategias diferentes para alcanzar el punto exacto para disfrutarlos. En el caso de los calamares guisados, estos obtienen gracias al tipo de cocción una textura más suave que agrada muchísimo a todos los comensales.

Con respecto a la cocción en fritura, lo más recomendable es aparte de usarlos frescos, cuidar el momento justo de la cocción. Uno de los trucos más utilizados para tener calamares tiernos, consiste en hacer un marinado con leche y sal; de esta manera la leche impregna la carne y suavizará su textura sin alterar su sabor. 

Mientras que en cuanto a la cocción, una fritura rápida otorga un resultado crujiente en el exterior y uno tierno en el interior siempre y cuando los calamares sean los suficientemente frescos.

Cuáles son los trucos para freír los calamares y tener un resultado tierno 

calamares

Para obtener unos calamares tiernos y deliciosos, existen algunos criterios que debes tener en cuenta. Desde el tamaño del calamar hasta el momento de su cocción, cada detalle es importante.

Aunque pueda parecer contradictorio, mientras más grandes sean los calamares más tiernos quedaran al momento de freírlos. Si deseas tener un calamar tierno, compra aquellos de mayor tamaño y que luzcan realmente frescos: ojos negros, piel brillante y firme, así como tentáculos en su lugar son las señales más evidentes de su frescura.

La limpieza de los calamares es realmente sencilla, basta con retirar la fina membrana que los recubre y retirar la cabeza junto a los intestinos. La plumilla interna se retira también con suma facilidad, luego basta con lavarlos bien y cortarlos en anillas de unos 2 centímetros para finalmente reservarlos hasta el momento en que vayan a ser utilizados. 

El truco de remojar en leche 

remojados en leche

Cuando unos calamares son realmente frescos no será necesario remojarlos en leche, pues su carne estará completamente tierna y tal como te comentaba, si son de un tamaño grande, más tiernos estarán.

Ahora bien, si por alguna razón sospechas de su frescura o te parece que su carne es muy dura, puedes usar este truco que da increíbles resultados. Simplemente basta con añadir en un bol la cantidad de leche necesaria para cubrir completamente los calamares y dejarlos por unas 2 a 3 horas en remojo. Mientras más tiempo permanezcan remojados en leche, más tiernos se van a tornar.

Si vas a utilizarlos al día siguiente, puedes limpiarlos perfectamente y añadirlos al bol con leche y un poco de sal, meterlos a la nevera hasta el día siguiente y escurrirlos muy bien al momento de usarlos secándolos muy bien con papel absorbente.

Remojar los calamares en zumo de limón 

limón

Un truco muy eficaz es remojar los calamares en zumo de limón antes de freírlos. La reacción que se genera en el cítrico al entrar en contacto con la carne, reactiva de manera estupenda la textura de la misma. Este truco es perfecto para calamares congelados, los cuales pierden importantes propiedades con relación a su textura.

El truco más sencillo: Agua y sal

Agua y sal

Sin lugar a dudas este es el truco más sencillo y solo necesita que utilices lo que seguramente ya tienes en casa, simplemente: agua y sal. Para llevarlo a cabo solo necesitas calentar un litro de agua y añadirle un buen puñado de sal. En el momento que el agua salada rompa en ebullición, coloca los calamares dentro de la olla brevemente, tan solo 3 minutos bastarán para escaldarlos.

Al transcurrir los 3 minutos retíralos del agua y escúrrelos muy bien, ayúdate con papel absorbente para no dejar ninguna humedad. Ya estarán listos para freírlos.

La cocción perfecta, el truco que definitivamente hará que terminen de quedar muy tiernos

calamares

Si bien comprarlos frescos contribuye a la textura tierna y realizar alguno de los trucos que te he comentado terminan de facilitar el trabajo, el momento de freírlos será la última prueba a superar. La cocción de los calamares fritos debe ser rápida  y en un aceite bien caliente.

Utiliza para freír un aceite de oliva virgen extra; el cual es el ideal, ya que tolera muy bien las altas temperaturas sin quemarse. Añade los calamares en el aceite, una vez que este alcance los 180° C y notes que está bien caliente.

Evita una cubierta muy pesada y recuerda retirar los excesos antes de freír; así mismo, las anillas deben estar muy secas antes de rebozarlas, esto para que se pegue muy bien el rebozado.

Al momento de freír no lo hagas en grandes cantidades y cuando se vayan a escurrir evita hacerlo amontonando las anillas, esto hará que queden aguadas.
Ahora que sabes cuáles son los trucos para disfrutar de unos calamares fritos tiernos y divinos, entérate de cuáles son los errores que cometes y que hacen que te queden duros.