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Organizaciones católicas piden un consumo de moda sostenible para minimizar el impacto socioambiental

Las organizaciones católicas de Enlázate por la Justicia reclaman estilos de vida más simples y hábitos más sostenibles en nuestro consumo de moda para minimizar el impacto medioambiental y social.

Así lo dicen en el nuevo informe ‘Conecta Pobreza’, publicado con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), y que recuerda que la industria textil es la segunda más contaminante del mundo después de la petrolífera. El algodón utiliza el 10% de todos los pesticidas que afectan al planeta y el 2,4% de las superficies cultivables. Confeccionar unos pantalones vaqueros requiere 7.500 litros de agua y el 20% de los tóxicos que se vierten al agua proceden de la industria textil.

Estos son algunos de los datos recogidos en el nuevo y último informe ‘Conecta Pobreza’ de Enlázate por la Justicia (Cáritas, Cedis, Confer, Justicia y Paz, Manos Unidas y la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario).

Las organizaciones indican que el 80% del personal laboral en la industria textil son mujeres. Suelen comenzar el trabajo con catorce años, tienen jornadas de trabajo entre 12 y 14 horas y con suerte disponen de un día libre a la semana o una semana de vacaciones al año. Sus sueldos no permiten cubrir las necesidades básicas y además se exponen al riesgo de sufrir distintas afecciones de salud por el uso de los tintes utilizados en los procesos de confección.

«Bangladesh junto con la India y Camboya son los mayores exportadores de textil del mundo. La consecuencia de esta deslocalización de la producción, desde el punto de vista medioambiental, es el incremento en los requerimientos del transporte, lo que supone un aumento de las infraestructuras y de la contaminación, haciendo que, por ejemplo, las camisetas que llegan cada día para su venta en la Unión Europeaa recorran un camino que las lleva a pasar hasta por siete países emitiendo millones de toneladas de CO2 en el transporte de las mismas», denuncian.

MODA RÁPIDA

Además, el modelo de “moda rápida” que ofrece el sector, favorece cambios constantes de colecciones a bajos precios y alienta a comprar y desechar ropa frecuentemente. «Es un negocio que incentiva un consumismo de necesidades desproporcionadas, haciendo que compremos hasta 13 veces al año y que el 40% de lo que compramos no lleguemos a utilizarlo nunca», lamentan.

Por último, este modo de consumo de moda aumenta la generación de residuos. En este punto recuerdan que en España, cada persona se desprende de siete kilos de ropa por año, lo que supone el 10-15% de los residuos de los vertederos.

Así, entre numerosas propuestas, apuntan que «es urgente» conseguir una Ley de Diligencia Debida en España. «Esta ley obligará a las empresas a prevenir el riesgo de contaminación de agua y a respetar los derechos humanos y laborales en los países donde se deslocaliza la producción de ropa. Asimismo contribuiría a un Tratado Vinculante en el marco de las Naciones Unidas para el respeto de los Derechos Humanos por parte de las empresas transnacionales», aseguran.

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