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Sánchez y otros ocho líderes europeos piden a Bruselas activar los ‘coronabonos’ y financiar el gasto de los países por el Covid-19 hasta el 2021

El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, es uno de los nueve líderes de la UE que han reclamado por escrito al presidente de la Comisión Europea, Charles Michel, que despliegue la máxima artillería posible para combatir la crisis generada por el Covid-19, la puesta en marcha de los denominados ‘coronabonos’ y financiar los gastos vinculados con el coronavirus en los países hasta el 2021.

“Necesitamos reconocer la gravedad de la situación y la necesidad de una mayor acción que apuntale nuestras economías hoy y nos ponga en las mejores condiciones para una pronta recuperación mañana”, abogan desde la misiva Sánchez y los presidentes y primeros ministros de Bélgica, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal y Eslovenia.

Según sostienen en ella, la situación “requiere la activación de todos los instrumentos fiscales comunes existentes para apoyar esfuerzos nacionales y garantizar la solidaridad financiera, especialmente dentro del zona euro”, apuntando de manera expresa a la emisión de una deuda común o los llamados ‘coronabonos’ para financiar a los países.

Su demanda es “trabajar en un instrumento de deuda común” emitido por una institución europea que recaude fondos en el mercado con las mismas condiciones y “en beneficio de todos los Estados miembros, garantizando así una estabilidad a largo plazo en la financiación de las políticas requeridas para contrarrestar los daños causados por esta pandemia”.

Quieren que cuente con un tamaño suficiente y un vencimiento largo para que “sea completamente eficiente y evite riesgos de vuelco ahora y en el futuro”, y sus fondos irán a financiar las inversiones necesarias de los países para los sistemas de salud “y políticas temporales para proteger nuestras economías y modelo social”.

A su juicio el argumento para ponerlo en marcha “es fuerte”, ya que los países enfrentan el mismo shock externo, cuyas consecuencias negativas “son soportadas por todos”. “Estamos colectivamente responsabilizándonos de una respuesta colectiva y unida”, abogan.

En segundo término y, “con el mismo espíritu de eficiencia y solidaridad”, instan por “explorar” otras herramientas como una financiación específica para el gasto relacionado con la crisis del coronavirus desde el presupuesto de la Unión Europea, “al menos para los años 2020 y 2021, y más allá de los anuncios ya realizados por la Comisión”.

“Al dar un mensaje claro de que estamos enfrentando este choque único todos juntos fortaleceríamos la UE y la Unión Económica y Monetaria y, lo más importante, daríamos el mensaje más fuerte a nuestros ciudadanos sobre la cooperación decidida europea y la determinación de proporcionar una respuesta efectiva y unida”, sostienen los altos dignatarios.

A su juicio es ahora cuando se debe abordar el debate del “futuro común” y tomar medidas, y habrá que prepararse igualmente “juntos para el día siguiente y reflexionar sobre cómo se organizarán las economías a través de las fronteras, las cadenas de valor globales, los sectores estratégicos, sistemas de salud, inversiones comunes europeas y proyectos».

Los líderes europeos recuerdan que todos los países están ya articulando medidas de contención para detener la propagación y su éxito dependerá de cuándo, con qué alcance y coordinación de los sistemas sanitarios se implementen en todos los países, poniendo en valor la coordinación que ya se está fomentando desde la Comisión Europea.

Pero reclaman al Ejecutivo Comunitario una base común para la recolección y el intercambio de información médica y epidemiológica, así como una estrategia que evite la reimportación del virus desde otros países.

En la misiva realizan además una defensa cerrada del mantenimiento de las fronteras internas comunitarias abiertas, ya que se necesita “garantizar la producción y entrega de bienes y servicios esenciales y el libre movimiento de suministros vitales dentro de la UE”. “Preservando el funcionamiento del mercado único es esencial para dar a todos los ciudadanos europeos la mejor atención posible y la garantía más sólida de que no habrá escasez de cualquier tipo”, defienden.

Se comprometen así a mantener las fronteras abiertas de los ocho países al comercio necesario, a la información y a los movimientos esenciales de los ciudadanos, especialmente para trabajadores transfronterizos, y avalan actuaciones para que ningún activo estratégico “sea presa de adquisiciones hostiles durante esta fase de dificultades económicas”.

SERVIMEDIA