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La OIT calcula que cada trabajador perdió 3.200 euros anuales durante la crisis

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que cada trabajador ha perdido unos 3.200 euros anuales de rentas salariales entre 2008 y 2017 como consecuencia de “las políticas de austeridad” aplicadas durante la crisis, lo que totaliza 64.500 millones de euros en cada uno de esos años.

Así lo destacó el director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para España, Joaquín Nieto, durante la presentación del informe ‘Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo. Tendencias 2020’ elaborado por la OIT.

La participación del ingreso laboral sobre el PIB en España alcanzó su máximo en 2009 de la serie analizada (2004-2017), suponiendo el 66,6%, y desde entonces disminuyó hasta el 60,2% en 2014. Desde ese ejercicio ha experimentado distintas oscilaciones hasta situarse en el 61,2% en 2017. Así, desde 2009 hasta 2017, los ingresos laborales han perdido 5,4 puntos de participación en el PIB.

Nieto explicó que en esa evolución influye el no tener empleo, los salarios de los que trabajan y el hecho de las personas que trabajan menos horas de las que querrían.

Señaló que la “subutilización” del empleo en España supera la tasa de desempleo, del 14% en los tres primeros meses de 2019, y apuntó que 900.000 personas “han desistido de buscar trabajo”.

Según la OIT, la previsión para 2020 es que el empleo crezca a un ritmo más moderado por la desaceleración económica mundial y regional y eso “amenaza” la recuperación de los puestos de trabajo.

Ante el menor dinamismo de las exportaciones españolas, la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) beneficiaría al mercado interior y a los salarios más bajos, lo que “tendría repercusiones sobre el empleo”, según afirmó Nieto.

Desde la OIT apuntaron cuatro sectores en los que generar trabajo: el digital, la transición energética, la formación y los cuidados de las personas.

A largo plazo, la organización señaló como desafíos clave el envejecimiento de la población y el insuficiente crecimiento de la productividad.

En el plano mundial, el informe concluye que más de 470 millones de personas se ven afectadas por la insuficiencia de empleos remunerados.

En este sentido, la pobreza de los trabajadores, sea moderada o extrema, se incrementará este año y el próximo en los países en desarrollo. En la actualidad, la pobreza laboral, definida como ganar menos de 3,2 dólares al día, afecta a una de cada cinco personas de la población activa mundial.

La tasa de desempleo mundial se situó en el 5,4% en 2019 y se prevé que no varíe esencialmente en los próximos dos años. Además, alrededor de 2.000 millones de trabajadores en todo el mundo están empleados de manera informal, es decir, sin estar regulados, aunque estén remunerados o no, lo que representa el 61% de la fuerza de trabajo mundial.

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