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Análisis Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido. Probablemente el mejor de la saga

Uno de los grandes problemas que tienen algunos juegos es que salen en épocas donde hay más lanzamientos fuertes y quedan un poco tapados en un principio, pero cuando la vorágine de la publicidad pasa, esos juegos que parecían los lanzamientos del siglo se quedan un poco apartados y otros que no han tenido tanta promoción, como puede ser este Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido, perduran y son recordados y es que Dragon Quest XI sin duda es candidato a ser uno de los mejores juegos de rol japonés del año por muchos factores que analizaremos a continuación.

Square Enix firma otro título más que salió hace un tiempo en Japón y que gracias a Koch Media hoy lo tenemos en nuestras manos para Playstation 4 y próximamente saldrá, sin fecha definida todavía, para Nintendo Switch. Todos conocemos a Square Enix como una de las desarrolladoras más importantes en el panorama actual y no hace falta decir que son los desarrolladores de los juegos de rol más característicos como la saga Final Fantasy, Kingdom Hearts o incluso otros géneros como Tomb Raider, Just Cause o Life is Strange. Tras tanta calidad solo podemos decir que casi es imposible que Square nos traiga algo que no sea bueno.

También tiene la franquicia de Dragon Quest que desde 1986 hasta hoy lleva 11 entregas. Cada una independiente pero cada una imprescindible para los amantes del género JRPG. De nuevo regresa el trío creador de la franquicia, su director Yuji Horii, el diseñador Akira Toriyama, conocido por haber creado Dragon Ball, y el compositor Koichi Sugiyama

En Dragon Quest XI nos ponemos en la piel de un bebé con una marca en la mano que es abandonado por su madre en el cauce de un río y la corriente le lleva a un pequeño pueblo en donde crecerá hasta que, ya pasada la adolescencia comenzará a conocer retazos de quién es realmente. Una interesante historia al más puro estilo clásico de esas que te hacen pasar horas y horas pegado a la pantalla deseoso de saber qué ocurre a continuación.

Esta nueva entrega no tiene nada innovador que vaya a revolucionar el género, sin embargo, sigue teniendo ese “algo” que te engancha y que te hace jugar un combate más cuando ya debes dejarlo. Es un juego clásico JRPG de combate por turnos en el que deberemos configurar un equipo con los personajes e ir subiendo poco a poco el nivel, mejorando y construyendo armas y armaduras para poder enfrentarnos a los enemigos más complicados. También tendremos la posibilidad de aprender conjuros y habilidades únicas para cada personaje e ir desarrollando un cuadro a medida que vayamos subiendo niveles en el que iremos aprendiendo ataques o potenciando el daño que ejercemos con ciertas armas.

Algunos jugadores se han quejado históricamente por el bajo nivel de dificultad de este tipo de juegos pero Dragon Quest XI ha pensado en ello y tiene varias opciones configurables como por ejemplo la posibilidad de que los enemigos débiles apenas den experiencia o que sean todos súper fuertes de esta manera tendremos que estrujarnos más el coco para poder derrotarlos. Esta implementación es nueva y es la que han llamado Misión Draconiana, un reto para los más expertos y para los que no quieren que este juego sea un camino de rosas.

En cuanto a los enemigos son muy variados y con gran detalle y toques de humor y ninguno nos dejará indiferentes. Si bien tenemos la posibilidad de evitarlos, cosa que a veces se agradece porque una gran acumulación de combates seguidos y sin avance de historia puede hacernos eterno el juego, podemos luchar contra ellos. Los escenarios están muy bien ambientados y son relativamente grandes y con pocas zonas de carga. Tenemos la posibilidad de recorrerlos a caballo para ir más rápido o a pie. En los combates han implementado que el jugador pueda moverse libremente pero esto no afecta en absoluto al combate, así que es algo meramente estético, que luce bien pero sin mayor utilidad.

Más de 60 horas para la historia principal y más de 100 para los más aventureros que quieras terminar incluso las misiones secundarias es lo que da de si este preciosista juego.

En cuanto a gráficos algo que sorprende mucho es lo bien realizados que están dando un salto de calidad en este aspecto. Con estética Cellshading que acostumbra a tener la franquicia, Dragon Quest XI hace uso del potencial de las consolas de nueva generación y nos permite disfrutar de grandes detalles tanto en el aspecto de los escenarios como en los enemigos. Además con el modo cámara podremos apreciar cada detalle tanto de paisajes como de los enemigos. Por si esto fuera poco, para esta versión occidental han mejorado los menús y el interfaz para hacerlo más accesible.

El doblaje del juego viene en inglés y no hemos logrado encontrar la opción de poner las voces en japonés, sin embargo el juego viene subtitulado al español perfectamente dando incluso giros regionales en algunos personajes para diferenciar su procedencia, algo que se agradece ya que se nota que se han tomado en serio la elaboración de la traducción. En cuanto a la Banda Sonora, es impresionante, digna de ser recordada, pero claro, Koichi Sugiyama nos tiene acostumbrados a la calidad.

Sin duda Dragon Quest XI se hace un lugar en tu pequeño corazón. Se nota que es Toriyama quien ha creado a los personajes porque en cada uno ves rasgos de los Goku, C17 y demás protagonistas de Dragon Ball, pero eso no es malo es un estilo muy definido de arte que junto con la jugabilidad y la música dan como resultado uno de los juegos del año que tiene en su contra haber salido entre grandes lanzamientos que impiden un poco el sacar cabeza pero que sin duda esta entrega de Dragon Quest está a la altura de ser la mejor de la saga. Imprescindible.