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Anhedonia y filofobia: dos males del siglo XXI

La ciencia ha evolucionado enormemente a lo largo de las últimas décadas y nunca antes habíamos tenido tanta información a cerca de trastornos psicológicos, si bien queda mucho camino por recorrer, la medicina se encuentra en la dirección correcta para identificar y buscar soluciones a algunos de los trastornos más extendidos en las sociedades del siglo XXI.

La depresión es una de las principales causas de incapacitación en las personas para poder llevar a cabo sus tareas cotidianas, sin embargo, hay otras muchas enfermedades mentales que se manifiestan de diferentes maneras pero que tienen todas las mismas consecuencias negativas en las personas. A continuación se expondrán todos los detalles de dos de los trastornos mentales que más se están extendiendo últimamente.

Pérdida del interés por la vida

La anhedonia es un trastorno mental que se caracteriza por la incapacidad de sentir o experimentar placer o alegría, de percibir satisfacción y la paulatina pérdida del interés por las cosas. Las personas afectadas dejan de entusiasmarse por aquellas cosas con las que solían disfrutar, por lo que dependiendo de cada caso, este trastorno puede desarrollarse hasta la gravedad. Científicamente se ha descrito esta condición como un fallo de los estímulos reactivos que estimulan el placer y las emociones positivas.

El origen de esta dolencia no se puede determinar con exactitud pero sí que se puede afirmar que el abuso de sustancias adictivas, la adicción a los dispositivos electrónicos y la depresión u otras enfermedades como Alzheimer pueden influir en su desarrollo. Vivimos inmersos en las redes sociales, donde las personas ven a diario aquellos estilos de vida que siempre han querido llevar o desean llevar y no pueden por sus propias circunstancias. El constante sentimiento de querer y no poder puede conducir a una persona a encerrarse en sí misma y a dejar de sentir interés por todo lo que la rodea, desarrollando con el tiempo una profunda sensación de desgana y apatía.

Hay dos tipos de anhedonia estudiados, por una parte está la anhedonia social, en la que el afectado no es capaz de relacionarse socialmente y no tiene ningún interés en ello y, por otra parte, la física, donde hay una pérdida completa de interés por el contacto físico, problemas para tener relaciones sexuales o por disfrutar de la comida, lo que puede conllevar al desarrollo de trastornos alimenticios.

Al igual que con las demás enfermedades psicológicas, el mejor tratamiento que pueden encontrar los afectados es la ayuda de psicólogos o psiquiatras, con los cuales uno puede abrir su mente y empezar a conocerse a través de la respuesta a preguntas que nunca antes se había planteado. También son una buena opción las terapias colectivas y los talleres donde se enseña a desarrollar habilidades para mejorar el optimismo.

Miedo irracional a enamorarse

En muy pocas épocas anteriores ha existido un miedo tan extendido al amor y al compromiso. Nos encontramos ante la filofobia, que es un intenso miedo que desarrollan las personas ante la idea de enamorarse o iniciar una relación amorosa. En los casos más graves, esta fobia puede extenderse a la incapacidad que pueden sentir los afectados por desarrollar cualquier relación íntima, incluso con amigos o familiares.

Esta condición se incluye en la lista de los trastornos de ansiedad, puesto que los síntomas que se pueden desarrollar ante este miedo al amor son ataques de pánico, ansiedad, mareos, inquietud, respiración superficial, náuseas o incluso dolor en el pecho. Es un trastorno propio de nuestra sociedad en las grandes ciudades, donde se ha priorizado la libertad y el desarrollo individual como máximo objetivo, además de conceder una inmensa importancia a la experimentación y al disfrute personal. Con esto, una gran parte de la población puede experimentar auténticas situaciones de estrés ante la perspectiva de un compromiso a largo plazo.

Las causas de la filofobia pueden ser múltiples, ya que tiene una gran influencia la experiencia vital personal de cada uno. De esta manera, este miedo puede originarse por el temor a ser rechazados, por un trauma creado a partir de una experiencia negativa en el pasado como el divorcio de los padres o ser testigo de violencia doméstica, o por haber experimentado una relación intensa fallida o una grave traición amorosa.

En todo caso, se trata de un mecanismo de defensa desarrollado para no volver a experimentar un dolor de grandes magnitudes. No obstante, existen una serie de tratamientos a través de los cuales se puede conseguir una completa recuperación como, por ejemplo, las terapias psicológicas, la hipnosis como medio para eliminar asociaciones  negativas a las relaciones amorosas, la terapia de desensibilización sistemática, donde el paciente se enfrenta a sus miedo en escenarios construidos o la terapia cognitivo conductual, donde el paciente aprende los patrones del pensamiento negativo y las técnicas necesarias para detectarlos y cambiarlos por otros patrones de pensamiento.