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Qué es la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) que ha provocado la muerte de un hombre de 62 años en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y el contagio de una de las enfermeras que lo trató ha hecho saltar todas las alarmas sobre esta enfermedad. Se trata de los dos primeros casos registrados en Europa Occidental. 

Las fiebres hemorrágicas virales (FHV) son un grupo de enfermedades que pueden llegar a ser mortales. Este virus se trasmite a las personas a través de la picadura de garrapatas o por el contacto con la sangre o tejidos de animales infectados, como insectos o roedores. También se puede producir esta infección entre seres humanos en caso de contacto directo con el enfermo, con sus fluidos biológicos o a través de objetos contaminados. 

El periodo de incubación tras el contagio por una garrapata es de entre uno y tres días. En caso de contacto directo con la sangre de un enfermo o tejidos infectados es de algo más, entre cinco y seis. 

Los principales síntomas comienzan en forma de fiebre, mialga (dolor muscular), mareo, dolor y rigidez de cuello, lumbago, cefalea, irritación de los ojos y fotofobia. Otros síntomas son: náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y dolor de garganta al principio, seguidos de cambios de humor bruscos y confusión. 

El grupo poblacional más expuesto al contagio son los granjeros que trabajan en áreas endémicas, agricultores o trabajadores en contacto con animales, así como médicos y enfermeros, y trabajadores de laboratorio que manejan la sangre u otras muestras de los enfermos. 

La tasa de mortalidad puede llegar al 40%. En los casos que no se recuperan, la muerte sobreviene durante la segunda semana y, entre quienes la superan, la mejoría comienza al noveno o décimo día.