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Tres chicas relatan su experiencia con Torbe: «Era asqueroso»

Tres chicas que trabajaban para Ignacio Allende, más conocido como Torbe, han relatado a El País su experiencia con el director y productor de cine porno. 

Isabel empezó a trabajar con Torbe de forma voluntaria. Le gustaba el sexo y veía una forma fácil de ganar dinero. Además de las escenas con hombres, la pusieron a hacer webcam por horas. 

Esta joven de 22 años cuenta a El País que «al principio me trababa bien. Pero luego como ya no le servía porque me tenía explotada me fue arrinconando». Además, explica que en los rodajes había «un olor insufrible, y un calor terrorífico. Todo por 50 euros. Era asqueroso»

El problema vino cuando Torbe comenzó a rodar escenas para un empresario ucraniano llamado Boris. Inés (nombre falso) explica a dicho medio que «traían chicas de ese país que no sabían ni hablar español». La única que lo hablaba era Mila, una mujer que trabajaba para Boris «como secretaria» y que «les exigía que tuvieran sexo oral con decenas de hombres y no las dejaba parar cuando lo pedía»

Esta joven conoció al productor con 18 años y cuenta que «querían que las chicas lo pasaran mal, que tuvieran cara de sufrimiento. Que llorasen»

Otro de los problemas que surgió fue cuando descubrieron que las analíticas que les mostraban eran falsas, por lo que muchas chicas se negaron a seguir practicando sexo oral. «Nos decía que no pasaba nada, que esas enfermedades se curaban con una pastillita», relata Isabel. 

Ninguna de las actrices tenía contrato y cobraban en negro «pero nos exigía exclusividad», resalta Inés a El País.

La webcam era el otro negocio clave de la empresa. Las chicas tenían que estar 10 horas al día conectadas y «si no llegábamos a las horas», la productora las echaba, explica la exactriz de Putalocura.

Una de las chicas, Mireia (nombre falso), trabajó durante un tiempo para Torbe y cuando le empezó a ir bien y quiso marcharse, éste «amenazó con revelar mi nombre real y colgar fotos con mi cara (ella no enseñaba el rostro)».

El empresario del porno Ignacio Allende está imputado y encarcelado por delitos de abusos sexuales, difusión de pornografía infantil y por trata de seres humanos.