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Dory sigue nadando

«Me llamo Dory y sufro pérdidas de memoria a largo plazo», solo una frase y una sonrisa ya en la cara. El pez olvidadizo más querido de todos los tiempos se presenta de pequeñita, diminuta, ante los padres que perderá y el espectador viaja, inconscientemente y lleno de nostalgia, a aquella primera vez que vio la obra maestra de la que nace 'Buscando a Dory', 'Buscando a Nemo', trece años después. 

Entre el antes y el después de Nemo va transcurriendo la poca memoria que ha hecho olvidar al pez cirujano que un lejano día de su vida, hace muchos años, perdió a sus dos padres. Complicada labor a la que se enfrenta porque 'quien no arriesga, no gana'. Un acierto el volver a ver a las gaviotas gritando 'mío, mío, mío', a la tortuga de más de 150 años, las voces originales de Anabel Alonso y José Luis Gil, o conocer a nuevos personajes con tres corazones y muchos tentáculos que se van camuflando por donde pasa. Quizá no hubiera estado de más un reencuentro con aquellos habitantes de la pecera del dentista, o incluso con la temida y odiosa Darla. Esta vez cambian a los tiburones por una ballena beluga, llamada Destiny, y al pelícano por dos leones marinos que, sin duda, son el mayor disparatado logro de toda la fauna marina que va apareciendo en la película como una genialidad más de los responsables de las técnicas de animación.

Hagas lo que hagas, siempre hay una salida. Y, si es acompañado por familia y amigos, se encuentra muchísimo mejor. Tan solo hay que pensar en 'qué es lo que haría Dory', una protagonista que intenta enseñar entre líneas a los espectadores que no son los dueños de los peces. Sin embargo, esa libertad que tanto anhelan los animales en ambas películas no parece calar demasiado y ya se teme que la venta de peces hermanos de Dory aumente como ocurrió con la de peces payaso cuando se estrenó Nemo. Esa terrorífica sección de 'toca-toca' infantil en el parque acuático.

Antes de entrar a ver 'Buscando a Dory' el piloto de alarma se había encendido para ver ese momento del que tanto se ha hablado estas últimas semanas, la aparición de la primera pareja lesbiana en una película de Disney. Si realmente los creadores de la película han querido que así sea, las han escondido tanto o más como a los gays de 'Frozen'. Inadvertidas pasan y, tal vez, es que hayamos sido nosotros los que directamente relacionamos chica-pelo corto con homosexualidad. Habrá que esperar a saber si Elsa da la sorpresa.

Dicen que si vas con unas expectativas muy altas ante las cosas que vas a conocer, siempre defraudan. El reto que Disney-Pixar tenía por delante era demasiado temerario desde que anunciaron que habría spin-off de las aventuras de Marli y Nemo, una de las mejores películas de la compañía hasta la fecha, con permiso de 'Up' y 'Toy Story'. ¿Mejor, peor? ¿Diferente? La respuesta es: otra obra maestra más de la animación. Lo bueno se hace esperar, han sorteado con excelente éxito el obstáculo de entusiasmar a ese público de todas las edades y hacerles recordar que Dory habla balleno y que siempre hay que seguir nadando.