Quantcast

Rajoy resiste en el debate a cuatro

El debate a cuatro que ayer organizó la academia de televisión y que se emitió en la mayoría de las cadenas no tuvo un ganador claro, pero sí un enemigo común: Mariano Rajoy. A pesar de su reticencia a los debates electorales, el presidente del Gobierno en funciones se defendió razonablemente bien. Comenzó haciendo de menos a sus contrincantes advirtiéndoles de «gobernar es muy difícil» y que «es más fácil predicar que dar trigo» y tiró de cifras macroeconómicas para justificar su gestión. Su principal promesa: consolidar una senda de crecimiento que, según él, en la próxima legislatura permitiría crear dos millones de empleos.

El candidato de Podemos, Pablo Iglesias, insistió durante todo el debate en señalar a Mariano Rajoy y el Partido Popular como «el enemigo», el rival a batir por el bloque de izquierdas, y afeó a Mariano Rajoy el haber suspendido, a su juicio, el examen económico. Iglesias denunció que en esta legislatura más de tres millones de personas han dejado de ser clase media, y señaló los preocupantes índices de pobreza y para juvenil como muestra de que la recuperación económica no llega a la gente.

Albert Rivera, de Ciudadanos, mantuvo un discurso muy duro contra Podemos y, de hecho, dijo que podría pactar con todos «salvo con el populismo», Acusó a Iglesias de «esconder una subida masiva de impuestos en un catálogo de Ikea«. 

Pedro Sánchez, cuya intervención ha sido la menos brillante según los analistas, que creen que perdió la oportunidad de atraer votos, articuló su discurso en torno a dos ejes: recriminar a Pablo Iglesias el que Rajoy siguiera gobernando, y echar en cara a Rajoy la corrupción y las desigualdades.

NO HABRÁ NUEVAS ELECCIONES

Al comienzo del debate los conductores, Pedro Piqueras, Ana Blanco, y Vicente Vallés, les pidieron a los candidatos de los principales partidos que respondieran a la pregunta de se iban a comprometerse para que no hubiera unas nuevas elecciones. Los cuatro se comprometieron a hacer lo posible, si bien cada uno en la línea de su discurso habitual. «No habrá nuevas elecciones«, comenzó Iglesias que hizo inmediatamente una alusión al PSOE para pactar. Sánchez, por su parte, se presentó como el único que lo había intentado de verdad; Rivera garantizó su «esfuerzo», y en cuanto a Rajoy se mostró convencido de que «si los cuatro que estamos aquí nos comprometemos a dejar que gobierne el más votado no habrá elecciones«.