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Otras alternativas en el sector inmobiliario

Los atractivos enclaves costeros de nuestra nación continúan atrayendo a multitud de compradores, mayormente extranjeros, especialmente en la Costa del Sol (Marbella). Estepona, Sotogrande y Benahavís son incluidos en idéntica categoría de destinos considerados como muy frecuentados por la clase turista.

Sin embargo, el surtido inmobiliario español es muy extenso también en el interior. Buena prueba de ello resulta el brillante escaparate expuesto en el mercado de pisos en Madrid centro de Vía Célere.

Regresando a Marbella y su renacido auge en relación al turismo de lujo, diferentes factores han promovido que este destino tan turísticamente explotado en tiempos pasados no tan lejanos vuelva a despuntar al alza: su apetecible microclima, una maravillosa ubicación entre mar y montaña o los cada vez más demandados campos de golf. Generalmente, los compradores que vienen a España suelen valorar de forma muy positiva sobre todo el segundo de los enumerados, la ubicación, en el momento que les toca rastrear el mercado para buscar una vivienda en la costa.

En este caso en particular, las construcciones casi siempre cuentan con interesantes vistas al cálido Mar Mediterráneo.

Del mismo modo, también resaltan las buenas infraestructuras de comunicaciones (sobre todo en el caso del transporte aéreo), y una aceptable relación entre la calidad y el precio de los apartamentos.

Los extranjeros que nos visitan tienden a perseguir viviendas de alto standing y en cierto modo diferentes a las convencionales (casas de diseño).

Si bien puede afirmarse que las nacionalidades de los compradores son de lo más variopintas, tal vez encontremos a los europeos como los ciudadanos del primer continente en demandar estas propiedades inmobiliarias. Y, dentro de ellos, suelen frecuentar mucho nuestro país británicos, holandeses y belgas por encima de los demás.

Según expertos, estas obras de lujo responden a la incipiente demanda internacional interesada en viviendas de alto nivel encuadradas en enclaves naturalmente golosos y bien comunicados (transporte).

Diversas inmobiliarias y cabezas pensantes del sector andan planteándose invertir en otras ubicaciones bien dotadas en materia turística y con expectativas como las islas, tanto Baleares como el archipiélago canario.

Se prevén importantes desembolsos en un futuro a medio plazo en el desarrollo de hoteles, resorts turísticos y como no, hoteles.

Esto, como alternativa al tradicional y fiable mercado inmobiliario del centro de las grandes urbes como Madrid.