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¿Es verdad que los hombres se orientan mejor que las mujeres con un mapa?

¿Eres capaz de interpretar bien un mapa? ¿Se te da bien resolver rápidamente los laberintos en un pasatiempos? ¿Mantienes buena organización espacial cuando pintas o dibujas? Las respuestas a estas preguntas contestan al interrogante que planteamos: si es verdad que las mujeres se orientan peor con un mapa. Pero la mejor manera de responder a una cuestión que a menudo encierra tintes machistas y poco racionales e analizar pormenorizadamente las diferencias entre el cerebro de una mujer y el de un hombre. O lo que es lo mismo, preguntarnos por la capacidad espacial en hombres y mujeres con una población de estudio diversa y lo bastante representativa como para validar los resultados científicamente. 

«Generalizar no tiene nada de científico. Es importante hacer estudios con las suficientes muestras de población. Y además, éstas deberían muy variadas ya que no es lo mismo un medio rural que urbano a la hora de estudiar individuos. En el primero la orientación espacial está muy desarrlllada. En cualquier caso detrás de un estudio así hay que desterrar muchos prejuicios», dice la profesora MaríaVictoria Perea, directora del Máster en Neuropsicología de la Universidad de Salamanca

Pues bien, hay que partir del hecho de que a nivel fisiológico las diferencias son muy escasas. Los cerebros de ellos y ellas no son muy diferentes. Otra cosa será a nivel cognitivo y de interpretación espacial sobre planos en dos dimensiones. Los dichosos mapas. Pues bien, según un estudio de CogniFit, no hay diferencias apreciables entre sexos ante un mapa de Google, por ejemplo. Ese es el gran titular. El análisis se ha realizado a partir de datos referidos a individuos de algunos países de Europa, entre ellos España, Francia, Alemania e Inglaterra, y Estados Unidos.

Según la profesora Bartolomé, «es un clásico en peuropsicología, y siempre se ha aceptado, que las niñas con ligeramente mejores que los niños ordenando cosas, orientándose ellas mismas con mapas y situándose espacialmente en un callejero. También en habilidades verbales».

El caso es que el estudio divide en dos la materia de estudio. Por un lado se analiza la inteligencia espacial, una de las ocho inteligencias múltiples. De ella depende nuestro nivel de éxito realizando multitud de tareas físicas cotidianas. Desde acertar para coger un vaso hasta, en parte, subir unas escaleras manteniendo un perfecto equilibrio. En el otro lado, se analiza también la percepción espacial. O la destreza para crear una idea, una representación mental del medio que nos rodea, identificar el entorno, percibir el espacio y orientar y dirigir nuestros movimientos. 

¿Qué se ha encontrado? Lo más  importante es que la mayor diferencia entre sexo se sitúa está en la percepción espacial tridimensional, porque en la bidimensional -ancho y alto- no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres en la ejecución de tareas que requieren manipular mentalmente objetos y sus partes en el espacio. Es más, el estudio dicta que ellas son mejores en este apartado en el tramo de edad de 18-34 años. Concretamente un exiguo 1.6% mejores. 

Otra cuestión es si hablamos de espacios tridimensionales, su análisis y percepción desde nuestro cerebro determina nuestra interacción con el entorno. Cosas como encontrar ese bar en el que has quedado si no te envían la ubicación por Google Maps aunque conozcas la zona, o el hecho de tener que hacer mil maniobras cada vez que aparcas el coche. Pues bien, los datos recogidos en el análisis prueban que los hombres demuestran mayor destreza cognitiva (7.5%) interpretando y procesando información espacial en clave de profundidad. ¿Aparcan mejor?

Lo explica Cristina Nafría, neuropsicóloga de Cognifit, «estos datos cognitivos podrían confirmar el mito de que los hombres presentan una mayor eficacia de ejecución en tareas que requieren manipular mentalmente información tridimensional, como podría ser aparcar un vehículo o conducir sin pisar la línea blanca del carril».

¿A qué se se deben las diferencias entre hombres y mujeres? Investigaciones recientes ponen de manifiesto que, en parte, son debidas a los diferentes estilos o estrategias cognitivas que utilizan hombres y mujeres a la hora de orientarse. Y es que esas diferencias determinan un mayor nivel de éxito.

                                

Por ejemplo, piensa cuando vas a comprar a un gran centro comercial y estacionas en el aparcamiento subterráneo. ¿Te es fácil recordar y volver dónde has aparcado? ¿O eres de los que necesitan fijarse en algunos puntos de referencia para encontrar el camino de regreso? Si no necesitas apoyos es que utilizas un sistema o basado en los puntos cardinales -norte, sur, este y oeste-, y serás casi seguro un varón. Si por el contrario utilizas un sistema basado en puntos de referencia, serás una mujer. 

Pero ojo. Todo se puede mejorar. Nuestro cerebro y habilidades mentales son entrenables. Según la evaluación llevada a cabo por Cognifit, el óptimo desarrollo de la percepción espacial se encuentra en el rango de edad de los 25 a 34 años. A partir de esa edad, la capacidad de integrar la percepción del entorno decae de forma progresiva. Según Nafría, la especialistas de la compañía que realizó el estudio, «Esas edades son el cénit cognitivo. A partir de esta edad, a medida que envejecemos algunas capacidades cognitivas pueden irse deteriorando poco a poco de forma natural»

¿Se puede combatir? Sí, por que nuestro cerebro tiene capacidad para cambiar su estructura y funcionamiento, crear nuevas conexiones, mejorar y aprender. Es decir, es flexible. Con algunas técnicas es posible mejorar nuestras funciones cerebrales y ayudar a ralentizar su envejecimiento. Si evitamos o limitamos el uso del GPS, mapas, calculando mentalmente la distancia entre dos puntos o sí, haciendo puzles.