Quantcast

El Gobierno prohíbe las esteladas en la final de la copa del rey

Ante la estupefacción de una buena parte de la clase política
catalana, de los ciudadanos y de los aficionados al fútbol las autoridades s
e
han acogido a la ley del deporte para prohibir la entrada de esteladas en la
final de la copa del rey del próximo domingo en el Vicente Calderón.

Como ha ocurrido en anteriores prohibiciones los socios y
seguidores del Barça que suelen llevar las banderas secesionistas han dejado
entre
ver que se las ingeniarán para tratar de «colar»en el campo estas
esteladas.

El asunto de las esteladas se ha tratado en la reunión que
preparaba el dispositivo de seguridad para la final de la Copa del Rey y que ha estado
presidida por la delegada del Gobierno en funciones

En esta reunión se acordado que el partido esté vigilado por
cerca de 2.500 personas, entre policías, vigilantes de seguridad y miembros del
Nam
ur y de la Cruz Roja.

La delegación del Gobierno desplegará dos anillos de
seguridad antes de entrar al campo en los que está previsto registrar a los
asistentes.

La delegación del Gobierno se ha remitido a los hechos que
ocurrieron el año pasado en el Camp Nou para poner por delante la ley del
Deporte. En aquella ocasión las aficiones del F.C.Barcelona y del Athlétic de
Bilbao llenaron el Camp Nou de ikurriñas y de este
ladas y, además, silbaron el
himno nacional impidiendo que se escuchara adecuadamente en una pitada histórica
y monumental.

Desde la delegación del gobierno se ha constatado que los
partidos de fútbol en particular y el deporte, más ampliamente, no pueden
convertirse en un escenario de confrontación política.

La delegación también ha prohibido la entrada de cualquier símbolo
xenófobo o que esté al margen de la legalidad vigente.

Desde la directiva del F.C.Barcelona no se ha producido
reacción alguna a esta prohibición pero se advierte, tácitamente, que es
preocupante atac
ar la voluntad de los ciudadanos que quieren ir a cualquier
espectáculo con la simbología que deseen, siempre y cuando no se atente a la
violencia y se haga pacíficamente.

En la misma línea los partidos políticos de ámbito catalán
muestran estupefacción ante esta prohibición que se enmarca, a su juicio, en
tiempos oscuros y preconstitucionales.