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Putin preside el fiasco de la inauguración del nuevo cosmódromo ruso

Ignacio Ortega

Moscú, 27 abr (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, fue hoy testigo de excepción del fiasco de la flamante inauguración del nuevo cosmódromo Vostochni, el más moderno del mundo y desde el que Rusia espera conquistar la Luna a finales de la próxima década.

Minuto y medio antes de que el cohete portador Soyuz-2.1a despegara desde una plataforma situada en el corazón de la taiga, cerca de la frontera con China, el lanzamiento fue aplazado “por motivos técnicos”, según la agencia espacial rusa, Roscosmos.

“Un fallo en el funcionamiento del sistema de mando automatizado” del cohete Soyuz, fue la explicación que ofreció el director de Roscosmos, Ígor Komárov, quien precisó que el problema tenía fácil solución.

De hecho, según fuentes del cosmódromo, el bloque averiado del sistema de mando terrestre del Soyuz-2.1a ya ha sido reemplazado por los ingenieros.

Komárov destacó que el cohete, así como la sonda y los dos satélites que debía poner en órbita, se encuentran en perfecto estado, y descartó “un fallo humano” relacionado con el nuevo cosmódromo, ya que la telemetría funciona perfectamente.

“El primer lanzamiento desde una nueva torre, más aún desde un nuevo cosmódromo, es siempre un tema muy sensible. Lamentablemente, estas cosas pasan”, insistió, según medios locales.

Como el lanzamiento está sincronizado con el sol, la Soyuz no podrá repetir la maniobra de lanzamiento hasta 24 horas después, es decir, a las 05:01 (02:01 GMT) del 28 de febrero, aunque la fecha exacta no se conocerá hasta unas pocas horas antes del despegue.

Por ese motivo, Putin decidió permanecer en el cosmódromo hasta que la comisión estatal que investiga las causas de lo ocurrido se reúna por segunda vez en 24 horas y tome una decisión definitiva al respecto, según informó el Kremlin.

Putin, que se había desplazado a través de seis husos horarios y recorrió 8.000 kilómetros para llegar a la región de Amur, que es fronteriza con China, no pudo esconder su enfado por la fallida inauguración.

“Sí, por supuesto, pese a todos sus defectos, Rusia sigue siendo líder en número de lanzamientos, eso es un dato estadístico, eso está bien. Pero el hecho de que nos topemos con un gran número de problemas, es algo malo”, dijo.

Putin aseguró que, “sin lugar a dudas, hay que extraer lecciones” y “debe haber una oportuna reacción”, y no dudó en tachar abiertamente de “negligencia” los recientes lanzamientos fallidos desde el Centro Espacial de Kurú, en la Guayana francesa, alguno a causa de anomalías en el cohete portador ruso.

Tras revisar los informes preliminares sobre lo ocurrido, destacó que el problema no está en el estado del nuevo cosmódromo ruso, que aún está inacabado y no funcionará a pleno rendimiento hasta 2018, sino en la industria de cohetes.

“La industria coheteril lleva una gran ventaja a otros sectores, pero hay fallos evidentes”, resaltó.

Al tiempo, admitió que al desarrollar nuevas tecnologías es “natural” que ocurran fallos y prometió que la industria espacial siempre contará con el apoyo del Estado, ya que es crucial para el futuro de Rusia.

“En los años 90 (tras la desintegración de la URSS) casi no perdimos este sector. Si perdiéramos la industria espacial en el país no habría ni embutido, ni pan, ni mantequilla. Al contrario, perderíamos las perspectivas de desarrollo”, dijo.

En cuanto al Vostochni, aseguró que cumple a día de hoy con todos los estándares y requisitos, y calificó el lanzamiento desde el primer cosmódromo civil de este país de “gran paso en el desarrollo de la industria espacial”.

El Soyuz-2.1a debía poner en órbita la sonda Aist-2D y el satélite científico Lomonósov, diseñados para estudiar las capas exteriores de la atmósfera, además del microsatélite SamSat-218D.

Vostochni fue construido desde 2012 para aligerar la carga de lanzamientos que soporta el de Baikonur -cosmódromo arrendado a Kazajistán hasta 2050- y garantizar la independencia del programa espacial ruso.

Según el Gobierno ruso, ésta será la plataforma de lanzamiento de los distintos módulos del nuevo programa lunar ruso, cuyo objetivo es alcanzar el satélite de la Tierra en 2029, mientras las naves tripuladas seguirán siendo lanzadas desde Baikonur.

A diferencia de los cosmódromos tradicionales, la torre de control no está situada bajo tierra, sino en la superficie y muy cerca de la rampa de lanzamiento, aunque debidamente protegida.

Inicialmente, la inauguración estaba prevista para finales del pasado año, pero fue aplazada personalmente por Putin debido a los retrasos en la obras, salpicadas por un escándalo de malversación de fondos públicos que obligó a incoar varios casos penales.

Al respecto, Putin advirtió hoy de que si se demuestra la culpabilidad de las cuatro personas sospechosas de corrupción -dos en prisión preventiva y otras dos en arresto domiciliario-, entonces “habrá que cambiar la cama caliente por las literas de una prisión”. EFE

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