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El «pronto» letal: siete de cada diez homicidios son coléricos

Sagrario Ortega

Madrid, 24 abr (EFE).- Puede decirse que España no es un país especialmente violento porque su tasa de homicidios no llega a uno por cada 100.000 habitantes cuando la media mundial es de ocho y de hasta 50 en algún país. Eso sí, una mayoría de ellos (entre 6 y 7 de cada 10) se perpetran por un «pronto». Son los «coléricos».

Muy diferentes a los «instrumentales», a ese entre 30 y 40 por ciento de los homicidios que se planifica buscando una «ganancia», no necesariamente material.

En la clasificación que hacen algunos podría hablarse de crímenes «nórdicos», de mente fría, meditados, económicos… Y de crímenes mediterráneos, de «prontos», pasionales, de sangre…

De todos modos, como explica a Efe el capitán Vicente Calvo, de la Unidad Técnica de Policía Judicial (UTPJ) de la Guardia Civil, especializado en delitos contra las personas y que en su trayectoria ha investigado numerosos homicidios, en España la criminalidad en términos de muertes violentas está descendiendo considerablemente.

Y lo corroboran, por ejemplo, las estadísticas de la demarcación de la Guardia Civil. Así, de los 170 homicidios aproximadamente que se contabilizaron entre 2005 y 2007 se ha descendido hasta las 121 muertes del año pasado, ocurridas en 112 casos investigados.

Aunque no sean las mismas cifras, en términos relativos y referidos a esa disminución, estos resultados pueden extrapolarse a los territorios «controlados» por la Policía Nacional o las autonómicas. Con unas o con otras, o con la suma de todas, España está por debajo de la media europea.

Calvo es tajante al afirmar que no puede hacerse un perfil exacto del homicida en España. Aún así, resulta inevitable estudiar y comparar los crímenes, en un análisis que arroja algunas conclusiones, según los exhaustivos estudios que la UTPJ realiza de esos hechos luctuosos.

La primera de ellas es que sólo el 10 por ciento de los autores materiales son mujeres, lo que contrasta con otro dato: el 40 por ciento de las víctimas son féminas. A muchas de ellas (en la demarcación de la Guardia Civil en 2015 un total de 26) les ha arrebatado la vida su pareja o expareja.

Otra conclusión: el homicida tipo es un hombre, en un 70 por ciento de los casos español (le siguen rumanos y marroquíes en consonancia con las nacionalidades más numerosas en nuestro país) y con una edad de entre 30 y 60 años que, además, hace uso para su acción de un arma de «oportunidad», generalmente un objeto contundente.

Quizá por la idiosincrasia del país, la mayoría de los homicidios son «coléricos», perpetrados, como gráficamente señala el capitán de la Guardia Civil, al «calor del momento», con motivo de una relación familiar, sentimental o circunstancial.

Son homicidas que no controlan sus impulsos o no pueden reprimir sus pulsiones debido quizás a factores inhibidores, como el alcohol o las drogas, la propia personalidad del autor o las circunstancias que en ese momento le rodean.

Un 15 por ciento de los homicidios se atribuye al crimen organizado, en muchas ocasiones por la competencia entre bandas, disciplina de grupo o ajustes de cuentas. Mientras, un 11 por ciento se perpetra durante un robo, es planificado, con él se busca el dinero o la mercancía de valor y se sabe que la víctima puede ser fácil.

Dentro de la demarcación de la Guardia Civil, las zonas donde se concentra el mayor número de homicidios son Alicante, Murcia, Sevilla y Málaga, así como algunos municipios de la Comunidad de Madrid.

No es el verano, como podría creerse, la época en la que se cometen más homicidios o asesinatos. Además de julio, que sí corresponde al estío, los otros meses más violentos son marzo, noviembre y diciembre, según los estudios anuales que realiza la UTPJ de la Guardia Civil.

El capitán Vicente Calvo no quiere presumir de la eficacia de la Guardia Civil a la hora de resolver estos casos, porque una muerte siempre es dolorosa, pero no tiene más remedio que explicar que en 2015 se resolvió el 95 por ciento de los homicidios, un porcentaje que se reparte así: el 90 por ciento para los que se cometieron ese año y la otra parte por los que quedaban pendientes de otros ejercicios.

La investigación de un homicidio no es fácil. Y eso que en el 80 por ciento de los casos existe una relación autor-víctima, como se constata en los estudios minuciosos que los agentes hacen de los respectivos entornos.

Según resalta el capitán, es más fácil investigar el homicidio colérico que el instrumental, pero en cualquiera de los dos las 72 primeras horas son fundamentales, como lo es también seguir un método en la recogida de pruebas y en la reconstrucción de las últimas horas de la víctima.

Todo ello, claro, sin olvidar la pericia y experiencia del investigador, muchas veces clave para la resolución del caso.

Jamás, dice Calvo, se pierde el contacto con las familias por mucho que dure una investigación y «nunca, nunca», las fuerzas de seguridad abandonan un caso, como se comprobó con la resolución por la Guardia Civil del asesinato de la joven de Algete (Madrid) Eva Blanco cuando ya casi estaba a punto de prescribir.

Y es ese el mensaje que el capitán quiere trasmitir a las familias de las víctimas: «Todos los homicidios (el delito más grave) son investigados, trabajados y analizados con toda la experiencia y los medios. Un porcentaje muy alto se resuelve». EFE

so/ps

(Recursos de archivo en www.lafototeca.com. Códigos 7344903, 7876255 y otras)