Quantcast

Así es una noche en la casa de 'Gran Hermano VIP'

«En la casa todo se magnifica». «Las semanas parecen meses». «Es imposible no discutir». No hace falta oír nada más, para saber que todas estas afirmaciones se refieren a 'Gran Hermano', ya sea en su versión original o en la 'VIP'. Total, que cuando te dicen que vas a entrar en Guadalix de la Sierra no te queda otra que darle un beso a tu madre, despedirte de tu perro y decirle a tus amigos que «ha sido un placer».

¿Volveré cómo voy? Yo soy un chico tranquilo, no creo que discuta con nadie. ¿Y si me pueden los nervios? Todas esas cosas rondaban por mi cabeza antes y durante el trayecto a la casa de 'Gran Hermano'. He de decir que conozco la zona y nunca antes había tardado tanto en llegar. Y no, no era culpa del tráfico.

Dicho esto, al llegar a Guadalix de la Sierra te das cuenta de que la televisión engaña. Por dentro, la casa la hemos visto todos y a cualquier le gustaría que hicieran 'el Gran Sinpa' -sí, se escribe con N- de Media Markt para llevarte hasta el cojín del confesionario. Sí, ese de corazones que tan de moda se puso durante las primeras ediciones. Por fuera, si no sabes que está ahí, bien puede pasar por otra ganadería más de la sierra madrileña.

Para subir a gritar a los concursantes, ya sea para bien o para mal, hay que tener más espíritu aventurero que Bear Grylls -'El último superviviente'- y abrigarte como si fueras a visitar a Papá Noel. De lo contrario, puedes perecer en el intento. A nosotros, por suerte, nos subieron directamente en el autobús y nos llevaron a una de las estancias.

Tranquilos, que no pude robar yogures de la nevera o pedir los papeles de la paella, pero sí comer un bocadillo -que ya era hora- en el 'apartamento' donde convivieron Maite, Raquel y Quique en 'Gran Hermano 16', cuando peleaban por regresar a la casa. No os creáis que no pensamos a quién nominaríamos y con quién haríamos estrategia si la noche diese un giro inesperado y empezase 'Gran Hermano: Pon un periodista en tu vida'.

Y el resto ya se vio en televisión. Carlos Lozano está en su salsa, Laura Matamoros ganó en confianza según avanzaba su turno de respuestas, a Rappel le preguntas la hora y te da tiempo a terminarte la versión extendida de 'El señor de los anillos' y Laura Campos no ha ido a ganar, pero se divierte con lo que hace. Ah! Me olvidaba de Dani Santos, que se fue para casa. Como nosotros, de nuevo en bus. Eso sí, por suerte, esta vez más rápido.