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Parricida de Carabanchel: No lo recuerdo, pero mis manos asesinaron a mi bebé

Madrid, 29 mar (EFE).- El presunto parricida de Carabanchel Jorge Diego C.A. ha reconocido hoy en el juicio que asesinó a su bebé de 19 meses e hirió de gravedad a su hijo de 5 años, pero no recuerda cómo lo hizo porque sus capacidades estaban «gravemente comprometidas» por el alcohol y por una fuerte depresión.

«Mis manos fueron las que cometieron efectivamente esos delitos», ha señalado Jorge Diego en la vista oral que se celebra estos días en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid.

Y ha querido dejar claro lo siguiente: «En ningún momento se me pasó por la cabeza hacerles daño, yo jamás he querido lastimar a mis hijos premeditadamente porque los amo, porque con mis facultades mentales normales no sería capaz de hacerlo».

El procesado, de 33 años y nacionalidad uruguaya, se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 21 años de prisión por un delito de asesinato y otro de asesinato en grado de tentativa, si bien la acusación particular reclama la pena máxima de 43 años de cárcel.

Siempre muy tranquilo, Jorge Diego se ha declarado culpable y ha asumido la responsabilidad de los delitos pero ha dicho que «en su mente» no recuerda haber matado a su bebé.

«Acepto el asesinato de mi hijo Lucas, eso lo asumo, y también que agredí a David, aunque no lo recuerde», ha señalado el acusado, que ha admitido tener «un lapsus» en su mente por su «tratamiento psiquiátrico» desde las 4 de la tarde hasta que despertó en comisaria por la mañana. El crimen sucedió pasada la medianoche.

En este sentido, ha explicado que se bebió «entre seis y ocho litronas de cerveza antes» y ese consumo se juntó con el alcohol que tomó la víspera del crimen cuando salió de fiesta.

A ello, ha sumado que estaba deprimido por su trabajo, por el fallecimiento de dos familiares y por su separación. «La situación era que iba a estallar una bomba y estalló», ha señalado el acusado que ha mencionado que desde noviembre de 2013 estaba bajo tratamiento, aunque no siempre se tomaba los antidepresivos.

Por todo ello, ha mencionado no recordar nada de lo que sucedió. «Lo único que recuerdo es estar en la comisaría esposado de pies y manos», ha agregado, aunque ha reconocido que administró medicamentos a sus hijos.

Igualmente, ha negado que dejara una nota en la que justificaba los hechos «por el bien de los niños» y en la que daba a entender que quería suicidarse, lo que llegó a intentar en un par de ocasiones el mismo día de su detención.

Por su parte, su expareja Verónica C. ha dicho que recibió una llamada de su hijo David que le comentó que «Luquitas tenía una heridita en la barbilla», entonces ella le pidió que le pasara a su padre y éste le afirmó que se había caído y se había golpeado con la mesa.

El acusado estaba con sus dos hijos en la casa que compartieron antes de su separación y donde Jorge Diego se los había llevado a dormir la siesta. Esa misma tarde, recibió muchísimas llamadas del acusado, pero no le notó borracho ni trastornado.

«Cuando llegué, vi el salón destrozado, la tele estaba tope, se veía un ambiente horrible», ha explicado. Tras ello, vio al acusado durmiendo con su hijo mayor, por lo que se puso a buscar al bebé con «mucho miedo» hasta que le encontró: «Cuando abrí el edredón vi a mi Lucas lleno de sangre», ha añadido muy emocionada la madre, en su declaración por videoconferencia.

Los gritos de la madre despertaron a David, que estaba en la cama junto a su padre, pero éste al ver a Verónica, intentó coger el cuchillo y agredir al menor, ha señalado por su parte la tía del niño, que acompañó a su hermana a la vivienda.

Hasta que de repente vio al niño con un cuchillo clavado en la espalda. Según ha dicho, el menor le comentó: «Tía quítame esto».

Verónica, que más tarde ha entrado en la sala aunque tan solo ha podido permanecer un par de minutos, ha subrayado que cree que el crimen fue una «venganza» por su separación. «El único sentimiento que tengo hacia él es de odio», ha aseverado la mujer, que ha reseñado que ni ese día ni en los seis años que estuvo con él nunca notó ninguna patología grave psiquiátrica ni psicológica.

Su testimonio lo ha respaldado la médico que atendió al acusado por «una depresión como cualquier otra» que, según ha señalado, no conduce a un trastorno psicótico, como ha insistido el procesado en numerosas ocasiones, y la jefa del Summa que ha dicho que Jorge estaba «consciente y orientado», aunque con una «intoxicación etílica aguda».

Antes del inicio del juicio, las partes han tratado de alcanzar un acuerdo con la Fiscalía, pero la letrada de la familia ha rechazado acordar la pena que solicita el Ministerio Público.

La vista, que continuará mañana con la declaración de más testigos, ha concluido con el visionado de la declaración de David, pero a puerta cerrada. EFE

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