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Atentado en Bruselas: Europa es la cuna de la mayoría de los yihadistas que atentan en nuestras ciudades

Mientras Bélgica sigue buscando a los autores del mayor ataque terrorista de su historia con más de 30 muertos y cientos de heridos, de nuevo, nos volvemos a topar con la misma realidad incómoda: Los terroristas de Bruselas eran, son europeos de nacimiento y habían tenido relación con la delincuencia común, el desarraigo y los ambientes marginales de las grandes capitales europeas. Y sí, estaban fichados.

El fiscal federal del país, Frédéric Van Leeuw, explicó que estaban identificados dos de los atacantes, los hermanos Ibrahim y Khalid El Bakraoui, responsables de dos explosiones suicidas en el aeropuerto de Zaventem y la estación de metro de Maelbeek, respectivamente. Dos hermanos de 30 y 27 años, nacidos y criados en Bélgica. Europeos de pura cepa, como los Abdeslam. Jóvenes que habían crecido con las necesidades cubiertas y un horizonte en el que con esfuerzo, como casi todo el mundo, podían llegar alto en la sociedad en la que crecieron.

Estábamos ante un fenómeno que no comprendemos. Se nos escapan las razones. Las cámaras de vigilancia captaron una imagen de tres sospechosos. Uno, Ibrahim. Un segundo kamikaze, que según las pruebas de ADN, resultó ser Najim Laachraoui, hombre clave en la logística del martes y del pasado noviembre en París y al que se creía huido. Y un tercero que todavía no ha sido identificado. Todos ellos, conocidos y fichados por las fuerzas del orden. Y conocían y se relacionaban con Salah Abdeslman, el detenido de los atentado de París. 

Además, el presidente turco, Recep Tayyp Erdogan, fue anoche un paso más allá y aseguró que uno de los suicidas, Ibrahim, fue detenido en 2015 en Turquía y deportado a Bélgica, tras intentar entrar en Siria. Erdogan manifestó que la embajada belga, así como las autoridades holandesas fueron informadas. «Uno de los perpetradores es una persona que fue detenida en junio de 2015 en la provincia de Gazientep y deportada», indicó Erdogan. «Informamos a la Embajada de Bruselas del proceso de deportación, con una nota el 14 de junio de 2015. Sin embargo, los belgas lo soltaron», se lamentó el presidente turco. O sea, al margen de los posibles fallos, un sistema de seguridad, policial y judicial que no es perfecto y del cual los europeos nos hemos dotados con todas las garantías para garantizar la seguridad, la ley y la paz social. Y en el cual el yihadismo inoculado en Europa se mueve como pez en el agua.

Mientras Holanda y Bélgica se tiran los platos a la cabeza por los supuestos fallos de seguridad y varios servicios de inteligencia europeos aseguran que Bélgica debería haber actuado de otro modo, nadie parece estar libre de esa 'zona de confort' para los terroristas islámicos. El ejemplo de uno de los implicados, Ibrahim es claro. ¿No podía pasar eso en otro país? ¿En Reino Unido, en Francia o en España?  En 2010, este individuo fue arrestado por un enfrentamiento con la Policía después de un robo nocturno. Hirió de bala a un agente y fue condenado a nueve años de prisión, según 'La Dernière Heure', pero estaba ya en libertad condicional. Trató de llegar o lo hizo a Siria, y, el año pasado, regresó deportado a Europa. No fue interrogado ni encarcelado. 

Su hermano Khalid fue juzgado en 2011 por robo de coches en Bruselas, condenado también a cinco años, pero no los cumplió enteros. La Policía cree que parte de su radicalización sucedió precisamente en prisión. Najim Laachraoui fue a siria en 2013 a recibir formación. Sus huellas lo vinculan a los atentados de París y a los explosivos utilizados en ambos casos. La Policía cree que llegó en otoño a Europa de nuevo, entrando con un pasaporte falso a nombre de Soufiane Kayal. Lo dicho: las garantías y libertades europeas que son uno de nuestros mayores tesoros para la convivencia. ¿Qué hacer?