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La amenaza yihadista vuelve a despertar en la estratégica Argelia

Nacera Ouabou y Javier Martín

Argel/Túnez, 21 mar (EFE).- El ataque del viernes a un yacimiento de gas en el centro de Argelia ha puesto de manifiesto el nuevo auge del yihadismo en el país, una amenaza que despierta de forma sigilosa desde hace un año azuzada por la incertidumbre política nacional, la crisis petrolera y la inestabilidad regional.

Un inquietante escenario que preocupa a las autoridades locales pero también a los expertos y diplomáticos europeos, ya que Argelia es un socio estratégico que surte de energía al sur de Europa y de momento mantiene a raya la inmigración irregular desde sus costas.

Países como España -que recibe cerca del 56 % del gas que consume de su vecino argelino- podrían ser los más afectados por una coyuntura todavía alejada del caos que reina en Libia, pero que podría desembocar en una situación de alta inestabilidad como la que padece Túnez.

Precisamente, uno de esos yacimientos que surten al sur europeo, fue el objetivo del ataque que el viernes lanzo la Organización de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), en un inusual atentado que según las autoridades locales no causó ni víctimas ni daños materiales.

La meta no era solo debilitar la economía del país sino que entra en el contexto de concurrencia entre las distintas organizaciones yihadistas que «están mostrándose» en el terreno, explicó a Efe Ahmad Mizab, experto argelino en asuntos de seguridad y estrategia.

Una opinión que comparte un miembro del cuerpo diplomático europeo, que insiste en que la Unión Europea debe concentrar más aún su atención en Argelia, sobre todo ahora que ha aumentado también la incertidumbre sobre la salud del presidente, Abdelaziz Bueflika, y sobre su sucesión.

«El presidente llegó a un acuerdo con los radicales para acabar con el sangriento decenio negro (1991-2002). A la vista de los ataques y detenciones de los últimos meses y de la situación regional, preocupa saber qué ocurrirá si hay cambio en el liderazgo», agregó el diplomático, que pidió no ser identificado.

La actividad yihadista repuntó en Argelia a lo largo de 2015, año en el que el Ejército mató a cerca de un centenar de supuestos radicales y detuvo a varios cientos más en un incesante goteo de operaciones en el norte y sureste del país.

Una actividad que sigue en aumento y que alcanzó una nueva cuota el viernes con el ataque al estratégico yacimiento de gas de Krechba (centro-sur), el primero de este tipo desde el cruento asalto a la refinería de In Amenas de 2013, en el que murieron 67 personas, entre yihadistas y rehenes.

Según la compañía estatal Sonatrach, que explota el yacimiento en colaboración con Satoil y BP- dos proyectiles de fabricación casera cayeron, uno en el exterior de la instalación y otro en el interior, sin causar daños ni interrumpir la producción.

Pese a que no se ajusta a su modo de operar, el atentado fue reivindicado por la AQMI, que horas después -en un comunicado que le atribuyó la prensa mauritana- ofreció negociar la seguridad de las instalaciones petroleras.

«El ataque de Tiguentourine (In Amenas) fue «un aviso para las fuerzas de seguridad, que pudieron sacar de ello una experiencia. Desde entonces, las autoridades argelinas han encargado a agentes de seguridad proteger los sitios económicos administrados por los extranjeros», recordó Mizab.

«Tras ese ataque, Argelia mantiene un plan de seguridad para proteger las instalaciones petroleras en las ciudades meridionales, y eso es lo que hizo que haya podido evitar un escenario similar», argumentó.

Una confianza en la capacidad de Argelia para frenar el auge del yihadismo que ponen en duda algunos expertos internacionales, a la vista de la sucesión de incidentes armados que se repiten con bastante frecuencia.

Un día antes del ataque a Krechba, medios locales informaron de que el Ejército hizo fracasar una tentativa de múltiples ataques contra instituciones públicas en las tres grandes ciudades del país: Argel, Orán y Constantina.

Un plan del que al parecer se tuvo conocimiento gracias a la confesión de un presunto yihadista arrestado en las últimas semanas en el sureste del país.

En esa misma zona, limítrofe con Túnez, efectivos del Ejército argelino mataron hoy a seis presuntos yihadistas en una operación antiterrorista que aún sigue abierta.

En un inusual alarde de transparencia, el viceministro argelino de Defensa, Ahmad Gaïd Salah, admitió la semana pasada que su país tiene graves problemas en las fronteras con Túnez, Libia, Malí y Niger e instó a las fuerzas de seguridad y a la población a «permanecer vigilante».

Es un mensaje que repitió el presidente, que también encabeza la cartera de Defensa, durante el gabinete de crisis convocado tras el ataque a Krechba, que ha disparado todas las alarmas en un país dependiente del petróleo y el gas, sobre el que también se prolonga la sombra de la crisis del precio del crudo. EFE