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Breivik acusa al Estado noruego de trato inhumano y darle castigo adicional

Copenhague, 15 mar (EFE).- El ultraderechista Anders Behring Breivik, autor de los atentados de julio de 2011 en Noruega, acusó hoy al Estado de darle un trato «inhumano» e imponerle un castigo adicional en el inicio del proceso civil por su régimen de condena.

El tribunal deberá determinar si el Estado viola dos artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos sobre el trato en prisión y el respeto a la vida privada, en un juicio que se celebra esta semana y que por motivos prácticos y de seguridad se desarrolla en la cárcel de Skien, al sur de Oslo y donde Breivik cumple condena.

Su abogado, Øystein Storrvik, sostuvo que las condiciones de la condena, que cumple en régimen de alta seguridad, han violado la convención durante los casi cinco años que lleva internado, primero en Ila y desde otoño de 2013 en Skien, y negó que los cambios introducidos hayan mejorado la situación general.

Las humillaciones que denuncia Breivik hacen referencia sobre todo al período en Ila, con frecuentes cacheos, desnudo y uso continuado de esposas, además de inspecciones nocturnas.

La ausencia de visitas no profesionales, que el contacto sea a través de un vidrio -salvo con su madre antes de morir- y el control de las comunicaciones con el exterior impiden desarrollar relaciones sociales, según el demandante.

Storrvik apeló a varios informes penitenciarios que advertían ya en 2011 cambios de comportamiento que podían deberse al aislamiento y criticó al Estado por imponerle un trato duro.

«El régimen se diferencia de forma tan palpable del tratamiento a otros presos en las cárceles las últimas décadas que lleva a pensar que se trata de una pena adicional», afirmó.

Los fiscales del Estado rechazaron que haya violaciones de los derechos humanos y resaltaron que la dureza de las condiciones obedece a que se le aplica un régimen de máxima seguridad, acorde con una persona condenada a 21 años prorrogables indefinidamente por unos atentados en los que murieron 77 personas.

«Breivik es en pocas palabras un hombre muy peligroso, esa es la causa del régimen penitenciario», dijo el fiscal Marius Emberland, quien recordó además que una condena implica «sufrimiento».

Que el ultraderechista de 37 años haya afirmado en prisión que no persigue más acciones violentas no debe ser tenido en cuenta, sostuvo el fiscal, resaltando que no ha mostrado arrepentimiento.

Breivik, que lució la cabeza rapada, no declarará hasta mañana, en una intervención que no será retransmitida por decisión judicial, pero se hizo notar hoy antes del inicio de la vista con un saludo nazi, similar a los usados en el juicio en 2012.

La jueza del caso, Helen Andenæs Sekulic, le pidió al término de la jornada que no volviera a repetir el gesto.

«¿Por qué? Es un saludo nórdico que mis antepasados hacían», contestó el preso, quien ante una nueva petición de la jueza añadió que intentaría evitarlo.

La fiscalía recordó que el régimen al que está sometido el condenado ha sufrido modificaciones que han reducido el uso de esposas y han mejorado las condiciones en prisión.

Breivik puede pasear al aire libre, acceder a un área donde hacerse la comida y relacionarse con los guardias del penal una vez por semana, tiene tres habitaciones para él solo, un ordenador sin internet, Playstation y máquina de escribir electrónica.

Emberland echó mano de varios informes de los servicios de salud penitenciarios en los que se apuntan algunos problemas como jaquecas o desorientación, pero siempre temporales, lo que impide hablar de daños significativos provocados por el aislamiento.

El control de las comunicaciones es parcial y se debe a que sigue siendo una amenaza para la sociedad y el Estado debe proteger sus intereses, sostuvo la fiscal Adele Matheson Mestad, quien defendió que se hayan impuesto medidas «necesarias y proporcionadas».

Mestad resaltó que solo el 15 % de las cartas que le han llegado o ha querido enviar han sido prohibidas, y que éstas iban dirigidas a simpatizantes que en su mayoría no conocía antes de los atentados contra el complejo gubernamental de Oslo y el campamento de las Juventudes Socialdemócratas en la isla de Utøya.

«Breivik es el peor terrorista y asesino de nuestro tiempo. Quienes le han escrito simpatizan con sus ideas y aplaudieron en gran medida sus actos. Entre ellos puede haber un nuevo Breivik, solo hace falta uno para matar a 77 personas», afirmó la fiscal. EFE

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