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Draghi anima los mercados con nuevos estímulos tras la decepción en diciembre

Arantxa Iñiguez

Fráncfort (Alemania), 12 mar (EFE).- Tras haber decepcionado a los mercados en diciembre, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, cumplió esta vez al aprobar unos estímulos monetarios agresivos que han logrado animar a los inversores y que ayudarán a la economía real.

Pero estas medidas pueden crear también burbujas en algunos activos y retrasar las reformas. Por ello ahora les toca actuar a otros: a los gobiernos.

El BCE aprobó el jueves una serie de medidas que superaron, incluso, las expectativas más optimistas de los mercados y que contribuirán a la depreciación del euro a lo largo de este año.

De hecho algunas de las medidas no habían sido previstas por ningún analista, como es el caso de la bajada del tipo de interés en 5 puntos básicos, hasta situarlo en el 0 %.

Esto quiere decir que el BCE no va a cobrar a los bancos por prestarles dinero en las operaciones de refinanciación principales, las subastas semanales, con el fin de que las entidades concedan créditos al sector privado pero, al mismo tiempo, les exige mayores ratios de capital cuando asuman riesgos, algo visto como contradictorio.

«La reducción en los tipos de interés al 0 % favorecerá las transacciones del mercado interbancario y facilitará la bajada del Euríbor a tres meses y, muy posiblemente, a seis», prevé el catedrático de Banca de ESADE Business & Law School Robert Tornabell.

Las nuevas medidas ya han surtido efecto y han bajado los rendimientos de los bonos y del euro y subido los activos de riesgo y las perspectivas de inflación, tasa que entró en terreno negativo en febrero en la eurozona y se situó en el -0,2 %.

El Banco Central Europeo ha decidido también reducir el interés al que presta el dinero a un día en 5 puntos básicos hasta el 0,25 %, y ha penalizado en 10 puntos básicos hasta el -0,40 % la tasa que cobra a los bancos por aparcar su dinero en esta institución.

El BCE aumentará además la cantidad mensual de compras de deuda, iniciadas hace un año, en 20.000 millones de euros -también más de lo que esperaban los mercados-, hasta los 80.000 millones, y va a comprar deuda de empresas que no esté calificada de bono basura, apoyando de este modo a la economía real y siguiendo los pasos de la Reserva Federal (Fed).

Y, además, va a prestar a los bancos más liquidez a muy largo plazo, cuatro años -a partir de junio de 2016 y hasta marzo de 2017-.

El BCE prestará inicialmente en estas operaciones al 0 %, pero llegará a pagar un 0,40 % a los bancos que hayan prestado suficiente en los dos primeros años con efectos retroactivos para toda la operación.

Mediante la liquidez a muy largo plazo «los bancos básicamente van a verse subsidiados para prestar. Esto es muy positivo para el sector bancario, que ha estado sobrevendido y bajo presión en los últimos meses», según el gestor de fondos de Fidelity International George Efstathopoulos.

Draghi considera que la entidad no ha reaccionado de forma exagerada sino de forma «adecuada a un debilitamiento de las perspectivas de crecimiento y de la estabilidad de precios».

El BCE teme que la zona del euro entre en deflación, una bajada generalizada y prolongada de los precios porque los consumidores posponen las compras con la creencia de que los productos serán más baratos dentro de unos meses.

Además, la deflación aumenta el valor real de la deuda y la zona del euro está muy endeudada.

Para algunos expertos como Stefan Isaacs, director adjunto de renta fija de M&G Investments, «las medidas del BCE deberían apuntalar la confianza, contribuir a un incremento de la concesión de préstamos y a aumentar las perspectivas de inflación».

Si bien «Mario Draghi no lo reconocerá públicamente -añade Isaacs-, el BCE tendría que ser consciente de que está llegando al límite efectivo de lo que puede hacer para respaldar la economía. También es necesaria la aplicación de reformas estructurales y medidas presupuestarias.»

Draghi dijo el jueves que, en estos momentos, la zona del euro crece por los impulsos monetarios pero que va a ser necesario una política presupuestaria expansiva que «apoye la recuperación económica».

Pero nunca llueve a gusto de todos y en Alemania el diario económico «Handelsblatt» titulaba el viernes: «El peligroso juego de Mario Draghi con el dinero de los ahorradores alemanes».

Los alemanes tienen ahorrados dos billones de euros en depósitos a plazo fijo, cuentas corrientes y libretas de ahorro. Con unas tasas de interés al 0 % apenas van a tener rentabilidad.

Y algunos de los 25 miembros del consejo de gobierno del BCE temen que tras años de políticas de dinero fácil, los estímulos nuevos sean cada vez menos eficaces. EFE