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Los antiguos rivales se unen contra la junta militar que gobierna Tailandia

Marco Zabaleta

Bangkok, 12 mar (EFE).- Los ex primeros ministros Thaksin Shinawatra y Abhisit Vejjajiva, cuya rivalidad agravó la crisis política tailandesa, se han unido esta semana para condenar la junta militar que gobierna el país desde 2014.

En un discurso en un foro empresarial en Bangkok el viernes, Abhisit (2008-11) dijo que el actual Gobierno, pese a sus promesas, ni ha conseguido reactivar la economía nacional ni ha conseguido la reconciliación política.

Dos días antes en Nueva York, en declaraciones a los medios y en un discurso en World Policy Institute, Thaksin (2001-06) afirmó además que los militares solo buscan su propio provecho y perpetuarse en el poder.

La junta que preside el general Prayuth Chan-ocha está «desesperada» por consolidarse en el poder y la Constitución que han ordenado redactar no sirve a otros propósitos que los suyos, según Thaksin.

Abhisit opinó de forma parecida en Bangkok, y vaticinó que los tailandeses no van a tener el texto constitucional que desea la mayoría en términos de democracia, cuando les toque acudir a las urnas a votarlo el 31 de julio próximo, si no vuelve a cambiarse la fecha.

Una de las propuestas constitucionales que la junta militar quiere incluir en la próxima carta, a iniciativa del viceprimer ministro y titular de Defensa, Prawit Wongsuwon, es contar con un Senado elegido a dedo los primeros cinco años tras las elecciones generales que se han de celebrar, probablemente, en 2017.

El general Prayuth, también primer ministro del país, se ha mostrado satisfecho de este proyecto.

Prawit reconoció ayer en declaraciones a la prensa en Bangkok que algunos miembros de la actual junta formarán parte de este nuevo Senado, aunque no citó nombres.

Los generales que gobiernan Tailandia «no quieren justicia para todos, solo quieren leyes que beneficien sus políticas», insistió Thaksin en una de sus declaraciones en Nueva York.

Thaksin viajó a Estados Unidos con un pasaporte montenegrino porque el oficial tailandés lo perdió después de que fuese condenado en rebeldía, en 2008, a dos años de cárcel por un delito de abuso de poder.

Desde entonces, Thaksin vive exiliado sin atreverse a regresar al país.

El exmandatario también puso como ejemplo de que los militares no buscan la reconciliación nacional y superar la crisis política la situación a la que han sometido a su hermana menor, Yingluck Shinawatra.

Yingluck, que gobernó Tailandia entre 2011 y 2014, es juzgada por un delito de negligencia, en relación con el uso hecho por la administración de un fondo de subvenciones al arroz, que le puede costar una condena de cárcel de diez años de prisión.

Abhsit señaló que en términos de abuso de poder y corrupción los militares que gobiernan el país no pueden decir que lo hacen mejor que los políticos que criticaban.

Prayuth, como jefe de las Fuerzas Armadas, asumió el poder el 22 de mayo de 2014 con la explicación de que la lucha entre los partidarios y detractores de Thaksin dirigía a Tailandia a su ruina.

El general golpista disolvió el Parlamento, derogó la Constitución, salvo el capítulo de la monarquía, y aprobó otra temporal en la que se concedió amnistía.

La junta censuró los medios, acabó con meses de manifestaciones antigubernamentales y prometio reformas, una nueva Carta Magna, reconciliación nacional y elecciones en el plazo de un año o algo más.

La hoja de ruta de un Gobierno que opera sin oposición se ha retrasado desde entonces hasta elecciones en 2017, en una fecha por anunciarse.

Tailandia ha vivido 19 golpes de Estado o intentonas desde que se abolió la monarquía absoluta, en 1932. EFE